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Período vacacional:¿Necesidad o privilegio?


Toda fuente de energía es un recurso que requiere ser cuidado, protegido y bien administrado para obtener de él el mejor provecho o beneficio.
El ser humano está formado por un organismo compuesto de múltiples elementos de los que pudiéramos diferenciar dos grandes aspectos: físico y mental.
En cuanto al aspecto físico, requerimos de sumos cuidados para mantener su funcionamiento en óptimas condiciones, asegurándonos así de un bienestar que nos permita llevar una vida productiva. No menos importante es la atención que debemos procurarnos en cuanto al mantener en adecuado estado de equilibrio nuestro aspecto mental, ya que si no hay armonía entre ambos, el desequilibrio que se produce afecta nuestro desenvolvimiento personal.
Si bien es cierto que todo trabajador, cualquiera que sea el campo de desempeño en el que se desenvuelva, requiere de un merecido período vacacional, entendido como cambio de actividades para poder seguir desempeñándose con toda claridad y lucidez, con referencia al gremio con quienes hemos trabajado como psicóloga educativa por ya bastantes años, ese tiempo para separarse de las actividades rutinarias de la profesión, requiere ser extendido para poder salvaguardar la integridad y estabilidad emocional de todos.
Al referirnos a todos, hacemos alusión también a padres y estudiantes, quienes serían los más beneficiados, pues su productividad se vería ampliamente incrementada al tener a un docente con mayor nivel de tolerancia, ecuánime, más descansado, relajado, satisfecho y con menos tensión y presión que deben ser unos de los logros por alcanzar.
El lidiar con grupos heterogéneos y numerosos de estudiantes en un período escolar extendido (10 meses), requiere de toda la entereza del docente para poder conducir y guiar de la mejor manera en un ambiente libre de tensiones el proceso de aprendizaje, alcanzándose así el logro de los objetivos educacionales y personales propuestos.
Todos los que somos madres y padres de familia, o bien hemos tenido la responsabilidad, con carácter permanente o transitoria de conducir a grupos de niños o jóvenes en una tarea determinada, hemos tenido que hacer uso de muchas habilidades, templanza, coraje y un sin número más de destrezas para mantenernos ecuánimes y ejercer autoridad y disciplina, sin afectarnos, lo que requiere de una constante adecuación de nuestra personalidad a la de cada miembro del grupo para así poder alcanzar nuestras metas, lo que implica desgaste de energía.
En el caso de los docentes, quienes requieren de esa constante adecuación personal a las 36 o más personalidades de sus alumnos por grupo a atender diariamente, con un bagaje de experiencias personales y situaciones únicas a las que en la mayoría de los casos no pueden darles respuestas por falta de entrenamiento o limitaciones de otros tipos y quienes a la vez en muchas ocasiones tienen que responder a problemáticas de índoles familiares con los padres o acudientes, se hace evidente una adición extra de tensiones y las ya inherentes a su labor como guiadores del aprendizaje.
Estas condiciones van llevando al docente a un estado cada vez de mayor tensión, frustración e intolerancia, en una profesión que es un apostolado, todo lo que repercute negativamente en su estado y equilibrio emocional.
Luego de convivir muy de cerca con este gremio, hacemos un llamado a los responsables, para que se considere por el bien de todos la posibilidad de extender a los docentes el período de vacaciones que se les ha otorgado, lo que estamos seguros repercutirá en beneficio de la gran población estudiantil y la comunidad educativa en general. Esta medida redundaría en su equilibrio mental, lo que consideramos es primordial para su normal desempeño como responsables de conducir y elevar el nivel académico y acervo socio cultural de todo el país, lo que es de gran trascendencia, pues en la educación radica la fuerza y poder de cada nación.

101 años de Panamá América

 
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