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Perjuicios innecesarios


Pareciera que quienes hacen las leyes o la interpretan, piensan sólo que deben cumplirse sin detenerse a meditar el perjuicio que muchas veces causan.
Existen en el país operarios independientes que se ganan su sustento con trabajos eventuales en la rama de albañilería, carpintería, fontanería, mecánica, incluso haciendo limpieza, que no son empleados permanentes de ninguna empresa, pero que prestan un servicio que hay que remunerarlo.
Además todas las verificaciones que realiza la Dirección General de Ingresos, del Ministerio de Economía y Finanzas, al final de cada año hay que presentar como complemento de la Declaración de Rentas en detalle (formulario 20), en el cual debe incluirse el número de la cédula y el Dígito Verificador de cada profesional.
Para que un operario que realice un trabajo cobre sus servicios, por pequeño que esa, debe presentar una factura impresa que contenga su Registro Unico de Contribuyente y su Dígito Verificador, para que pueda aceptarse como gasto deducible que afecte la Declaración de Rentas.
Para los que por muchos años nos hemos dedicado a la profesión de contadores, vemos con preocupación que el Estado quiere resolver los problemas económicos de la nación cobrando impuestos irrisorios, si acaso se producen, en los casos que menciono en el párrafo anterior.
Hace tiempo que vengo insistiendo sobre la necesidad de educar a quienes producen ingresos para que se convenzan que se debe tributar para que el país camine. Es por supuesto una labor difícil, pero importante realizarla, sin embargo, para lograrlo se requiere de la seriedad del manejo de los bienes del país y mal puede querer un ciudadano cumplir con este requisito, si está viendo que los dineros que entran al erario público se malgastan especialmente complaciendo a políticos sin escrúpulos, que sólo miran por sus intereses personales. Se debe acabar de una vez por todas con el favoritismo existente a todos los niveles.
Hace más de diez años, siendo legislador, pude percatarme de la inmensa suma que paga el Gobierno Nacional en alquileres y según me he enterado, esto poco ha cambiado. En ese entonces, siendo miembro de la Comisión de Presupuesto, inquirí del por qué no se usaban los edificios que habían revertido de la Zona del Canal, que se estaban deteriorando por falta de uso, para ocuparlos en oficinas públicas, mas mi preocupación no se tomó en cuenta. Habían muchos beneficiados con estos alquileres y esto era intocable. Si se hiciera una revisión integral de gastos, incluyendo estos alquileres, ¿cuánto dinero no habría para inversiones en toda la nación?. Pasan gobiernos y vienen gobiernos nuevos y los eternos pelechadores siguen en la misma situación cómoda.
¿Cómo pretender cambios si no se quiere pisar callos?. No es haciendo listas de los que trabajan esporádicamente, para determinar sus ingresos y lo que puedan defraudar al fisco que el país se nivelará. Hay que revisar gastos y recortar todo lo que sea despilfarro. Comenzando con los que perciben jugosos salarios y que se acaben las prebendas, incluyendo a nuestra Asamblea Legislativa. Muchos millones se pueden poner a disposición de los Ministerios de Salud, Educación y Obras Públicas, con lo cual se crearían muchas fuentes de empleo, si se toman los correctivos a tiempo.

101 años de Panamá América

 
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