Perjurio y crimen
La noticia de que un cabo de la Policía nacional en Darién sustrajo del cuartel unos fusiles AK-47 para vendérselos a un “tumbador” narcotraficante no puede ser más aterradora.
El delito cometido por el mencionado sujeto merece ser castigado con el mayor rigor. Ese cabo, que al posesionarse del cargo juró proteger la vida, honra y bienes de sus conciudadanos, tal como se estipula en nuestra Constitución, ha cometido uno de los crímenes más repudiables. Comenzó por engañar a Dios, traicionar a la patria y comprometer la vida de sus propios compañeros, como hubiera sucedido si el tumbador así armado hubiera disparado con uno de esos rifles contra alguno de ellos durante una eventual acción policial.
Exhortamos a las autoridades a informar a la comunidad sobre este caso. Y dar amplio despliegue a su nombre, fotografía y número de cédula, así como la pena a que haya sido condenado, lugar donde deberá purgarla, y, de ser posible, imponerle trabajos forzados, al igual que a sus secuaces, si los tuvo.