Perspectivas de la educación universitaria
Un informe sobre el gasto público social en Panamá (Tendencias y Prioridades) del Ministerio de Planificación y Política Económica (1997), señala una serie de informaciones que merecen ser conocidas por todos, destacando los gastos, entre otros, en materia de educación, durante el período 19801992.
En el renglón universitario, que es lo que ahora nos interesa, sostiene que durante el período antes indicado, el gasto en educación universitaria aumentó de manera impresionante (15.8% en 1980 a 21.4% en 1992), mientras que en otros renglones educativos, creció moderadamente, vgr. educación primaria de 43.2% a 36.1%; lo cual presenta un "panorama preocupante destacando que la educación superior es elitista toda vez que atiende a una minoría selecta en la cual por razones obvias, la población pobre registra una baja participación, y en consecuencia, la participación creciente de la educación superior en el total del gasto en la educación, es a todas luces una política equitativa".
Por otro lado, agrega el documento que "el progresivo incremento de los gastos en concepto de los componentes burocráticos", va en perjuicio de la educación preescolar, de la educación técnica profesional que permite a las clases más necesitadas el acceso rápido al mercado laboral en perjuicio de programas orientados a promover la cultura y a fomentar el deporte, actividad física ésta que contribuye a reducir los índices de delincuencia, prostitución y drogadicción".
En este sentido, se analiza la eficiencia del gasto en educación universitaria, destacando que presenta un "dramático problema", ya que en la Universidad de Panamá sólo 31 de cada 100 estudiantes terminan la carrera en el plazo estipulado, y 22% en la Universidad Tecnológica, lo que cuesta al Estado un promedio de B/.1,200.000 balboas por estudiante al año.
En conclusión, el estudio plantea que el sistema educativo exige PRIORIDADES de inversión "aumentar la calidad de la educación en todo el sistema así como la infraestructura y el funcionamiento de la educación preescolar a nivel nacional y a nivel primario y secundario en las comunidades más pobres del país", pues es necesario una "equidad" del gasto en el sistema educativo público.
Lo anteriormente expuesto, refleja las razones por las cuales ciertamente el presupuesto universitario irá disminuyendo paulatinamente, la necesidad de los centros educativos universitarios públicos de promover actividades de autogestión y de realizar otras actividades de organización académica, así como también, el cuestionado aumento de la matrícula.
Las argumentaciones estatales, en cuanto a que "lo invertido económicamente en la Universidad no queda justificada con la escasa proporción de egresados y deserciones estudiantiles" ha sido debatido por Ricaurte Soler, señalando que "la Universidad Nacional debe ser nacional y democrática, y por tanto independiente de los contenidos especializados en sus limitaciones, y por otro que la formación inclusive inconclusa, satisface objetivos saludables, individuales enriquecedores y socialmente legítimos".
Por otro lado, el reducir los recursos al nivel superior, so pretexto de fortalecer otros renglones de educación de base, sostienen otros, como JORGE DIAZ, docente del ICASE, es "condenar al país a un mayor retraso en el desarrollo de una fuerte base científicotecnológica y condenarlo a una dependencia mayor de los países desarrollados".
En el renglón universitario, que es lo que ahora nos interesa, sostiene que durante el período antes indicado, el gasto en educación universitaria aumentó de manera impresionante (15.8% en 1980 a 21.4% en 1992), mientras que en otros renglones educativos, creció moderadamente, vgr. educación primaria de 43.2% a 36.1%; lo cual presenta un "panorama preocupante destacando que la educación superior es elitista toda vez que atiende a una minoría selecta en la cual por razones obvias, la población pobre registra una baja participación, y en consecuencia, la participación creciente de la educación superior en el total del gasto en la educación, es a todas luces una política equitativa".
Por otro lado, agrega el documento que "el progresivo incremento de los gastos en concepto de los componentes burocráticos", va en perjuicio de la educación preescolar, de la educación técnica profesional que permite a las clases más necesitadas el acceso rápido al mercado laboral en perjuicio de programas orientados a promover la cultura y a fomentar el deporte, actividad física ésta que contribuye a reducir los índices de delincuencia, prostitución y drogadicción".
En este sentido, se analiza la eficiencia del gasto en educación universitaria, destacando que presenta un "dramático problema", ya que en la Universidad de Panamá sólo 31 de cada 100 estudiantes terminan la carrera en el plazo estipulado, y 22% en la Universidad Tecnológica, lo que cuesta al Estado un promedio de B/.1,200.000 balboas por estudiante al año.
En conclusión, el estudio plantea que el sistema educativo exige PRIORIDADES de inversión "aumentar la calidad de la educación en todo el sistema así como la infraestructura y el funcionamiento de la educación preescolar a nivel nacional y a nivel primario y secundario en las comunidades más pobres del país", pues es necesario una "equidad" del gasto en el sistema educativo público.
Lo anteriormente expuesto, refleja las razones por las cuales ciertamente el presupuesto universitario irá disminuyendo paulatinamente, la necesidad de los centros educativos universitarios públicos de promover actividades de autogestión y de realizar otras actividades de organización académica, así como también, el cuestionado aumento de la matrícula.
Las argumentaciones estatales, en cuanto a que "lo invertido económicamente en la Universidad no queda justificada con la escasa proporción de egresados y deserciones estudiantiles" ha sido debatido por Ricaurte Soler, señalando que "la Universidad Nacional debe ser nacional y democrática, y por tanto independiente de los contenidos especializados en sus limitaciones, y por otro que la formación inclusive inconclusa, satisface objetivos saludables, individuales enriquecedores y socialmente legítimos".
Por otro lado, el reducir los recursos al nivel superior, so pretexto de fortalecer otros renglones de educación de base, sostienen otros, como JORGE DIAZ, docente del ICASE, es "condenar al país a un mayor retraso en el desarrollo de una fuerte base científicotecnológica y condenarlo a una dependencia mayor de los países desarrollados".