Perspectivas del canal
Positivo es que la administración panameña del Canal no se haya cruzado de brazos frente a la potencial merma de su clientela asiática provocada en parte por la aparición del SARS y se haya volcado a la comercialización de sus servicios en Estados Unidos a través de la negociación de alianzas estratégicas con puertos de Nueva York, Virginia y New Orleans, entre otros. Es algo así como los convenios estratégicos, muy en boga, que se está dando en el mercado de transporte aéreo, entre distintas líneas que operan en diversas regiones del planeta. Tenemos pues un canal eficiente y competitivo para rato que debe hacernos recordar a diario que los panameños somos capaces de hacer las cosas bien cuando nos proponemos.
Al margen de esta situación presente, tenemos perspectivas adicionales de expansión muy positivas a mediano plazo para la vía interoceánica, de llegar a concretarse con éxito las negociaciones que adelantan Centroamérica y Estados Unidos para un tratado de libre comercio (TLC). Ese tratado, una vez suscrito, debe atraer masivas inversiones que tendrán por objetivo alcanzar el mercado norteamericano mediante la introducción de bienes de distinta clase.
En ese escenario, no es difícil visualizar a las fábricas centroamericanas embarcando sus mercancías hacia Estados Unidos y transportándolas a través del Canal. Igual oportunidad de negocios tendrán nuestros puertos, la Zona Libre y el centro de multimodal de servicios en general. De ese modo Panamá, rezagada del proceso de integración económica vía TLC puede, sin embargo, verse de todos modos beneficiada por los avances que en ese sentido registren sus vecinos del Istmo.
Chile, por ejemplo es uno de los principales clientes del Canal de Panamá. Situado en la costa del Pacífico, depende de la vía interoceánica para alcanzar con sus productos con mayor rapidez y menor riesgo la costa Este de Estados Unidos, Igual ocurrirá con Centroamérica, aunque es de prever que la necesidad impondrá la construcción de uno o varios canales secos (carreteras, ferrocarriles) a través de la estrecha cintura ístmica.
Pero aun así, el Canal tiene buenas perspectivas con los avances de los procesos de integración en Suramérica. El fenómeno en el sur, es de esperar, será el mismo que el Centroamericano. Todos haciendo bloques y negociando TLC con Estados Unidos, con igual propósito, atraer inversiones y producir bienes para ser enviado a Norteamérica, a través del Canal.
Al menos nos queda eso de consuelo, hasta tanto podamos incorporarnos al proceso de integración con nuestro propio TLC con Estados Unidos. Mientras lo pensamos y nos tardamos, nuestro Canal y centro portuario y multimodal está de sobra participando y llenando nuestras faltas como protagonistas y piezas claves en ese proceso de integración que involucra a todo el continente.
Al margen de esta situación presente, tenemos perspectivas adicionales de expansión muy positivas a mediano plazo para la vía interoceánica, de llegar a concretarse con éxito las negociaciones que adelantan Centroamérica y Estados Unidos para un tratado de libre comercio (TLC). Ese tratado, una vez suscrito, debe atraer masivas inversiones que tendrán por objetivo alcanzar el mercado norteamericano mediante la introducción de bienes de distinta clase.
En ese escenario, no es difícil visualizar a las fábricas centroamericanas embarcando sus mercancías hacia Estados Unidos y transportándolas a través del Canal. Igual oportunidad de negocios tendrán nuestros puertos, la Zona Libre y el centro de multimodal de servicios en general. De ese modo Panamá, rezagada del proceso de integración económica vía TLC puede, sin embargo, verse de todos modos beneficiada por los avances que en ese sentido registren sus vecinos del Istmo.
Chile, por ejemplo es uno de los principales clientes del Canal de Panamá. Situado en la costa del Pacífico, depende de la vía interoceánica para alcanzar con sus productos con mayor rapidez y menor riesgo la costa Este de Estados Unidos, Igual ocurrirá con Centroamérica, aunque es de prever que la necesidad impondrá la construcción de uno o varios canales secos (carreteras, ferrocarriles) a través de la estrecha cintura ístmica.
Pero aun así, el Canal tiene buenas perspectivas con los avances de los procesos de integración en Suramérica. El fenómeno en el sur, es de esperar, será el mismo que el Centroamericano. Todos haciendo bloques y negociando TLC con Estados Unidos, con igual propósito, atraer inversiones y producir bienes para ser enviado a Norteamérica, a través del Canal.
Al menos nos queda eso de consuelo, hasta tanto podamos incorporarnos al proceso de integración con nuestro propio TLC con Estados Unidos. Mientras lo pensamos y nos tardamos, nuestro Canal y centro portuario y multimodal está de sobra participando y llenando nuestras faltas como protagonistas y piezas claves en ese proceso de integración que involucra a todo el continente.