Perspectivas económicas
Y no es que descansáramos exclusivamente en la gestión de gobierno. Pensábamos que aun con un desempeño mediocre, con tal que hiciera lo mínimo expuesto, sumado a la iniciativa privada, lo lograríamos. No fue así. Ambos sectores tuvieron en general un pésimo accionar y peores resultados de lo cual sería ocioso y escaparía al propósito de este editorial, buscar culpables. Para este objeto nos bastará decir que la gestión de gobierno fue contraria a lo esperado, mientras que la empresa privada se sumió en una crisis de confianza y parálisis que todavía no supera.
No tememos equivocarnos, aunque errar no sea nuestra costumbre. No vamos a rehuir a nuestro deber de orientar y dar nuestra opinión desde este puesto privilegiado donde concurre información de todo el planeta, que nos permite ceder a la tentación de aventurar a ver el futuro. Muchas empresas, naciones y gobiernos de países grandes y desarrollados lo hacen y pagan por ello. Cualquiera que tenga grandes inversiones e intereses pendientes del futuro tiene el deber de anticiparlo para no improvisar y evitar sorpresas como las de las Torres Gemelas.
Durante el 2002 Panamá mejorará su situación. Esta vez no nos arrastrarán los padecimientos de la economía norteamericana y en abono nuestro, nos beneficiará más si las medidas de choque que sigue el gobierno de Bush tienen éxito. Aunque suene cínico, sacaremos provecho involuntario del mal ajeno. Por ejemplo, más temprano que tarde el turismo buscará lugares más tranquilos, neutrales y seguros como Panamá.
Pero vendrá más. Muchos centros de negocios que antes operaban en otros lugares y que llegaron hasta a mudarse, volverán o vendrán a instalarse acá. Tenemos para ello valiosa infraestructura aeroportuaria, portuaria, ferrocarrilera, bancaria, naval y de comunicaciones, esperando. Y con las mismas ventajas o más. Contamos con el dólar, ausencia de control cambiario, una economía abierta, posición geográfica y tradición cosmopolita. Y para colmos, el Canal. No hace falta más.
Si no lo hacemos nosotros, lo harán los extranjeros que sabrán apreciar cuidado que mejor las inmensas posibilidades que ofrece este país en nuestras propias narices. El centro multimodal tendrá que acelerarse, la modernización del Canal también, Howard igual. Y eso ocurrirá con nuestro concurso o sin él. El mundo necesita de un lugar seguro y neutral desde donde hacer negocios y redistribuir sus mercancías y servicios.
No tememos equivocarnos, aunque errar no sea nuestra costumbre. No vamos a rehuir a nuestro deber de orientar y dar nuestra opinión desde este puesto privilegiado donde concurre información de todo el planeta, que nos permite ceder a la tentación de aventurar a ver el futuro. Muchas empresas, naciones y gobiernos de países grandes y desarrollados lo hacen y pagan por ello. Cualquiera que tenga grandes inversiones e intereses pendientes del futuro tiene el deber de anticiparlo para no improvisar y evitar sorpresas como las de las Torres Gemelas.
Durante el 2002 Panamá mejorará su situación. Esta vez no nos arrastrarán los padecimientos de la economía norteamericana y en abono nuestro, nos beneficiará más si las medidas de choque que sigue el gobierno de Bush tienen éxito. Aunque suene cínico, sacaremos provecho involuntario del mal ajeno. Por ejemplo, más temprano que tarde el turismo buscará lugares más tranquilos, neutrales y seguros como Panamá.
Pero vendrá más. Muchos centros de negocios que antes operaban en otros lugares y que llegaron hasta a mudarse, volverán o vendrán a instalarse acá. Tenemos para ello valiosa infraestructura aeroportuaria, portuaria, ferrocarrilera, bancaria, naval y de comunicaciones, esperando. Y con las mismas ventajas o más. Contamos con el dólar, ausencia de control cambiario, una economía abierta, posición geográfica y tradición cosmopolita. Y para colmos, el Canal. No hace falta más.
Si no lo hacemos nosotros, lo harán los extranjeros que sabrán apreciar cuidado que mejor las inmensas posibilidades que ofrece este país en nuestras propias narices. El centro multimodal tendrá que acelerarse, la modernización del Canal también, Howard igual. Y eso ocurrirá con nuestro concurso o sin él. El mundo necesita de un lugar seguro y neutral desde donde hacer negocios y redistribuir sus mercancías y servicios.