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Pertenencia política y partido


La legitimidad de los partidos descansa en representar a la gente, o al menos así se supone que debe ser. Una reciente encuesta de opinión realizada por el Barómetro de las Américas demuestra que, si bien seis de cada 10 votantes panameños hoy están inscritos en partidos políticos, sólo uno de cada tres "simpatiza" con algún partido. Esto es indicativo de que estar "afiliado" no vale más que el papel en que se firma.

El mismo estudio explica que dos terceras partes del electorado panameño piensa que hay corrupción en los partidos. De acuerdo a esta percepción, es probable que un amplio sector de la población piense que la vinculación a las organizaciones partidarias es la fachada que oculta la búsqueda de empleos fáciles (sin importar la competencia profesional o el perfil del cargo), contrataciones arregladas, prebendas, canonjías de algún tipo, e -¿por qué no decirlo?- impunidad. No nos extrañe, pues, que la confianza en los colectivos políticos sea muy poca, y que la Asamblea Nacional, única institución integrada exclusivamente por miembros de partidos, sea el ?"rgano del Estado más desprestigiado. Por eso no queremos que los partidos metan sus manos en la Corte Suprema, en el Ministerio de Educación, o en cualquiera otra institución que goza de un valor permanente.

El día en que los partidos políticos sean escuelas de integridad y comportamiento democrático, y se atrevan a exigir transparencia y rendición de cuentas a sus copartidarios en el poder, ese día su imagen podría comenzar a mejorar.

101 años de Panamá América

 
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