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Pertinencia de José Martí


Tan alto como su pensamiento político vuela la producción literaria del prosista insigne y poeta exquisito José Martí (1853-1895), precursor del movimiento estético que se denominó modernismo, y que Rubén Darío (1867-1916) elevaría a los cielos de la musicalidad y delicadeza de la rima, en una revolución que rompió los moldes anquilosados que existían en el idioma español.

En sus máximas preciosas deja Martí un código de honor que lo consagra como el político estadista revolucionario, de virtudes tantas, que se codea con Gandhi, Mandela, Martin Luther King, Benito Juárez.

En un cotejo de virtudes y coraje, he colocado al lado de Martí a algunos de nuestros contemporáneos líderes de la decencia.

Dijo Martí: "¿Qué era mi patria cuando yo nací? Era un conglomerado de seres, al parecer, incapaces de sacarse de las venas el humor corrompido; un amasado de condescendencia y de vicios; un pueblo donde no había bienestar sin adulación, ni justicia sin soborno, ni honor sin castigo". Así vemos a la sociedad panameña actual y a las instituciones de bolsillo que la rigen.

"Subir lomas hermana hombres". Un llamado a los electores libres.

"El hombre virtuoso debe ser fuerte de ánimo, y no tenerle miedo a la soledad, ni esperar que los demás lo ayuden, porque siempre estará solo, pero con la alegría de obrar bien, qué se parece al cielo de la mañana". Nos parece ver a Alberto Quirós Guardia.

"El político virtuoso es el que triunfa sin oscurecer la conciencia ni mercadear con el decoro". Es un reflejo de Miguel AntonioBernal.

"Si mi vida no me defiende, nada puedo decir que me abone. Defiéndame mi vida". Puede decirlo Guillermo Endara G.

"Del error, di el antro, di las veredas oscuras, di todo cuanto puedas del tirano y del error". Parece dirigirse a Rolando Villalaz Guerra.

"La patria es dicha de todos, y dolor de todos, y cielo de todos, no feudo ni capellanía de nadie... por lo que, cuando las manos no están bien puestas, hay derecho pleno para quitarlas, de sobre la patria las manos". Así predicaba Carlos Iván Zúñiga.

"La República no debe ser el predominio injusto de una clase de ciudadanos sobre los demás, sino el equilibrio abierto y sincero de todas las fuerzas reales del país". Pareciera que escuchamos a José Renán Esquivel.

Como los pastores que negocian sus ovejas en el mercado están los políticos en estos días. Los más carecen de vergüenza y de amor al prójimo; necesitan virtudes más que talento. Quieren ser políticos, pero no están bien dotados. Son otra cosa. Panamá: Nos duele que estés engañada y desgarrada. Panamá: No estás sola. Los que te amamos no te abandonamos.

101 años de Panamá América

 
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