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Perú: entre el hambre y las urnas



El Perú se aboca a realizar unas nuevas elecciones presidenciales este domingo, agobiado por la misma hambre de siempre, que fustiga su pueblo desde hace cientos de años.
Nuevos y viejos políticos se disputarán la presidencia en medio de una fuerte marejada de insultos y agravios, que ha sido la tónica de la campaña electoral peruana. Lo peor es que, con el hambre a cuestas, el electorado peruano ha dejado de temerle a todo, incluso a los malos políticos. Quizás esto explique el repunte del partido de Fujimori para ganar la mayoría de las curules parlamentarias con su hija a la cabeza. De confirmarse esta tendencia se limitaría la capacidad de respuesta del Ejecutivo, sea quien fuera el que resulte ganador para la presidencia.
Ollanta Humala, un ex militar retirado del duro ejército peruano, se perfila como el favorito en las elecciones presidenciales. Humala, arropado de una improvisada retórica izquierdista, trata de ganarse a las desesperadas masas deprimidas peruanas. Pero incluso Humala no tiene segura la victoria para evitar una segunda vuelta electoral.
Entre los candidatos presidenciales se encuentra el líder aprista Alan García con escasas posibilidades de llegar siquiera a la segunda vuelta, quizá porque muchos no han olvidado que gobernó al Perú de 1985 a 1990 y dejó un país con un 250 por ciento de inflación, la mitad de las empresas quebradas y una crisis catastrófica. La representante del PPC, la derechista Lourdes Flores Nano, es la segunda en intención de voto y seguramente estará en dicha posición.
Está claro que a diferencia de lo que ha estado ocurriendo en otras naciones del cono sur, el Perú se encuentra huérfano de líderes que tengan una tradición incorrupta. Este domingo los peruanos se juegan la gobernabilidad, no importa cuántos candidatos haya, el pueblo tendrá pocas opciones donde escoger para evitar la agudización de su ya larga crisis política.

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