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Pesadilla económica


Como no soy muy empresario, ni muy comerciante, aunque algo de eso me gusta, no sueño con temas económicos, sino más bien sociales. No obstante, esta pesadilla se me presentó claramente y a colores. El desempleo había aumentado, el hambre y la miseria crítica también, y todo esto había producido un caos en nuestro país. Las manifestaciones en la calle eran violentas. La policía no lograba contener las protestas, que cada vez se volvían mas dramáticas. En la capital habían muerto dos estudiantes del Instituto Nacional, quienes con una pistola que alguien les prestó, vieja y sin municiones, apuntaron por broma a dos motorizados de los llamados "Linces", producto de sus quince años, y los guardias, asustados, descargaron una ráfaga de metralleta la cual hirió de muerte a los jóvenes. Se esperaba que ante las protestas gigantescas en la capital y el interior, tanto de colegiales, universitarios, gremios y obreros, se produjera un entierro multitudinario, y volcánico además, de unas cien mil personas en la calle. La Fuerza Publica estaba acuartelada. Se exigía la cabeza, prácticamente de todo el gobierno, en discursos sin ideologías visibles. La presidenta Moscoso prometió una investigación rápida, imparcial y muy completa, pero los ánimos en el propio Nido de Aguilas, plantel en el cual se velaban en Capilla Ardiente a los muchachos, no estaba para diálogos, con unas diez cuadras a la redonda tomada por ellos, y paralizada la vía desde y hacia el interior en ese sector. Vehículos oficiales ardiendo, y policías antidisturbios corriendo de un lado a otro, entre camarógrafos nacionales y extranjeros recordaban la crisis de 1987. Entonces llegó una reacción que jamás imaginé en el temperamento de nuestra mandataria: Tensa, visiblemente angustiada y agotada, rodeada de un gabinete y directores, con los ojos descontrolados, como renegando de la parte ácida de sus cargos, la rodeaban en ese mediodía lo más selecto e importante de nuestro alto empresariado, banqueros e inversionistas, incluyendo a los extranjeros que hacen sus ingeniosos negocios en nuestra Zona Libre. No podía divisar yo muchos rostros, porque me sentía suspendido en el aire, no invitado a la tal reunión, no obstante pude apreciar personalidades de la calidad e importancia de los hermanos Motta, los Humbert, Toledanos, Melo, y los rostros de varios directores y accionistas bancarios que conocía sólo de vista. El resto, se sentaban en mesas de madera, entre platos y copas. Las palabras textuales de la presidenta, ante unos ciento cincuenta personajes capitalistas, fueron las siguientes: "Señores, ustedes están equivocados con esta mujer. Se está diciendo que voy a renunciar, que no soporto la presión, que mi gabinete quiere irse, que hay algunas sublevaciones en la propia Policía Nacional; en otras palabras, que este gobierno se está cayendo ante la violencia, cuyas causas comprendemos, pero que no toleraremos, ante el desprecio del diálogo como único método. Se dice que no tenemos iniciativas económicas, que nuestros problemas son nulos o malos, pero nadie sugiere nada concreto, para mejorar todo. Señores, sé que ustedes tienen mucho capital ganado por sus trabajos de años, o más recientes, en nuestra economía, pero lo tienen ocioso, ganando intereses mientras nos critican. Les quiero decir que en estos momentos les traigo, ya discutido y firmado, un decreto de gabinete, que básicamente señala dos cosas: la primera, que a todo aquél que le comprobemos retiros cuantiosos de capitales para sacarlos del país, se les investigará en sus activos e ingresos desde los últimos veinte años. El otro punto es que el gobierno sacará mañana en todos los medios un llamado a todo aquél que sea contador, auditor, estudiantes de últimos años, o técnicos de esas materias, para nombrarlos de urgencia, y hemos ordenado un áudito, una fiscalización, una investigación con alcances, a todas sus empresas, porque ustedes y nosotros sabemos que aquí en Panamá los de plata no pagan sino apenas un porcentaje muy bajo de sus reales ingresos. Es más, yo misma quiero ser ejemplo, y pedí que auditores independientes lleguen a mi finca de Boquete..." Un murmullo de asombro, que no se pudo filmar, porque se prohibieron los medios, espesó el ambiente campestre de Tanara, finca que se `prestó para el curioso ágape. A varios comensales se les cayeron los platos, y un señor calvo, de tipo extranjero se desplomó, aparentemente infartado, siendo socorrido por el propio médico presidencial. Eran las dos y quince de la madrugada, cuando esa pesadilla no me dejó dormir más.

101 años de Panamá América

 
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