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Peticiones y gobernabilidad en Panamá


Panamá se ha convertido en un país ingobernable después de la caída del régimen militar. Esto se debe a la mala actuación de dos hombres, en primera instancia, a un individuo que se adjudicó el poder por medios violentos y que para reivindicarse por sus malas acciones creó la cultura del paternalismo.

Todos los días los ciudadanos protestan; un día son los transportistas, otro los estudiantes, los médicos, los educadores, los sindicalistas, los que les falta el agua, medicinas o los que transitan por carreteras en mal estado.

Todos los gobiernos en estos últimos años se han acostumbrado a gobernar a base de pedidos, igual que lo hace una fábrica moderna, que manda a sus vendedores a ver qué cantidad de productos necesitan sus clientes para luego fabricarlo y así evitan tener inventario en sus bodegas por mucho tiempo, porque corren el riesgo de expiren si demoran en venderlos.

El gobierno es conocedor de todos los problemas que existen en el país y no hace nada para resolverlos, pero si alguien protesta y cierra una calle, o si los empleados públicos hacen un paro de labores, entonces ese día actúa y gobierna; de lo contrario, se mantiene inactivo, hasta tanto le formulen otra petición. Cuando hay una manifestación, ya sea de estudiantes o trabajadores, si algunos infringen la ley, el gobierno se torna paternalista por temor al costo político; no los sanciona como se debe y entonces los terceros se quejan.

La ingobernabilidad en este país es tan grande que ni un sacerdote, que llegara a ser presidente, podría gobernar porque el problema es que los presidentes democráticos no pueden gobernar con una constitución un tanto militarista. Eso es totalmente imposible.

Ese problema se lo debemos en segunda instancia a otro hombre que fue el encargado de reinstalar la democracia en nuestro país, pero que como estaba preocupado por levantar la economía, se le olvidó arreglar la Constitución, que fue lo primero que debió hacer y, por esa razón, ahora estamos pagando esos errores. En mi opinión este último es más culpable de la ingobernabilidad que vivimos, porque a pesar de que tenía todo un ejército extranjero, temporalmente a su mando, no lo aprovechó y no hizo el trabajo que tenía que hacer.

101 años de Panamá América

 
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