Petróleo y especulación
La declaración del Rey Abdalá, de Arabia Saudita, ha sido de espanto. Hasta ahora la percepción mundial sobre el incremento de los precios del petróleo apuntaba hacia países exportadores del crudo. La ausencia de incrementos en la oferta figuraba como la responsabilidad inmediata. Pero, en la reciente conferencia de la OPEP en ese país, Abdalá fue contundente al responsabilizar por las alzas a un creciente proceso de especulación que, de hecho, ha puesto al mundo de rodillas. La OPEP controla el 70% de las reservas convencionales del mundo, y hasta ahora tenía sobre sí los dedos de la humanidad. No niega ello la responsabilidad de los productores, sobre todo, luego que el monarca hablara de la decisión de su país de incrementar la producción, a lo que se opusieron los demás países miembros.
Pero lo cierto es que tal cual sucede en nuestro mercado local, los intermediarios podrían ser los que, además de estarse llevando la mejor parte del negocio, estén sometiendo a los consumidores a las limitaciones que todos conocemos. En principio se pudo pensar que se trataba de un tema entre los que producen y los que no producen, pero todo parece indicar que las distribuidoras, asemejadas a animales desbocados, deben ser convidadas a la mesa donde se discute el tema, y sobre todo ser coherentes con una responsabilidad de un problema global que las tiene en primera fila.