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Pierden vigencia sanciones económicas


La Casa Blanca y el Congreso de los Estados Unidos parecen haber decidido que la aplicación de sanciones económicas en contra de países para forzarlos a implementar cambios a políticas adversas a los intereses del "Coloso del Norte" no representa en muchos casos una manera efectiva de promover su política exterior. De ser este el caso, representaría un cambio de gran importancia para la comunidad internacional.
Recientemente las organizaciones agrícolas y grupos empresariales de los Estados Unidos han argüido ante el Organo Ejecutivo como Legislativo de dicho país que en el mundo de la globalización, regulado por la Organización Mundial de Comercio, las sanciones económicas son ineficaces para obligar a países que cambien su manera de actuar y en gran medida acaban perjudicando los intereses económicos de los Estados Unidos.
Y las recientes actuaciones tanto de la Casa Blanca como de los señores congresistas han confirmado que estos argumentos han sido recibidos con beneplácito. En medio de las sanciones en contra de India y Pakistán a raíz de las pruebas nucleares realizadas por ambos en mayo pasado, el Congreso permitió la exportación de comida para que los agricultores estadounidenses pudieran participar en una licitación para la compra por Pakistán de unos 40 millones de dólares en granos. También recientemente dejaron de imponer sanciones a países asiáticos para permitirles continuar adquiriendo granos de los Estados Unidos y a China para permitir que la industria norteamericana continuara explotando el inmenso mercado de dicho país.
Los Estados Unidos parecen reconocer que las sanciones han resultado más efectivas únicamente cuando otros países se han sumado a sus esfuerzos. Ese fue el caso de las sanciones en contra de Iraq después de la invasión de Kuwait en 1990, las cuales han prevenido que Saddam Hussein continúe sus esfuerzos para convertirse en una potencia, a pesar de que no han impedido que reconstruya sus arsenales de guerra ni tampoco lo han obligado a dimitir.
Pero los actuales gobernantes de los Estados Unidos también parecen reconocer que si no pueden aplicar sanciones económicas, les quedan dos alternativas poco atractivas: la diplomacia tradicional y mantenerse indiferentes dejando que la situación que genera zozobra corra su curso sin intervenir en forma alguna. Pero siempre está el uso de la fuerza Ðtal y como fue el caso con Granada y Panamá, el cual, sin embargo, siempre tiene un costo más elevado. Por el momento, el debate continúa y enfrentarán nuevamente decidir a favor de una de estas opciones siempre que pretendan actuar como "policía internacional".

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