¿Pinochio de madera o huesos viejos?
En el fragor de las campañas mediáticas que buscan posicionar al próximo candidato de la oposición, el cual tendrá la misión de enfrentar a la campaña del Corazón, se han visto una serie de pautas publicitarias en las que se hacen copia al carbón de campañas políticas de otros países. Dentro de éstas estuvo el cara y sello de Puerto Rico; otra de pa´ lante, de un país centroamericano; y una la cual muestra a un candidato corriendo.
Lo cierto es que cada cuña deja entrever la falta de creatividad y pone de manifiesto que el candidato de la supuesta Alianza Nuevo Camino, además de no tener el carisma y la atracción del electorado, no sabe lo que dice, pues cuando sale corriendo no se sabe si hace eso o realmente está huyendo; cuando presenta el cara y sello no menciona si sigue produciendo licor para el pueblo o busca una actividad más sana, y lo de pa´lante, pa´lante, queda en el ambiente de que él realmente quiere ir pa´lante del lío en que se metió y no sabe qué hacer para justificarlo.
Cuando vemos la cuña de Pinochio, creo que algo similar se hizo años atrás, si no me equivoco con el tema del referéndum, de la reelección, con la agravante que no dicen quién está detrás de la cuña, pero que por su falta de creatividad y las mentiras que esboza, no puede ser otro que un huesos viejos, como el mismo Geppetto, creador del famoso muñeco.
Utilizar a un muñeco para tratar de decir que la privatización se efectuó por Ricardo Martinelli, es querer seguir engañando al pueblo, como si todos estuvieran jumados, pues es harto conocido que el mismo no formó parte del Gabinete, que es donde se sanciona la Ley por el Presidente y sus ministros, y mucho menos fue Legislador y Presidente de la Asamblea Legislativa donde se discutió y aprobó a tambor batiente. Lo que sí es cierto es que Varela, para esos tiempos, como jefe de campaña de Alberto Vallarino, atacaba sin piedad a Mireya Moscoso, más no se le escuchaban opiniones contundente en contra de la privatización. Quizás tendría algún socio en esos bandos que, simplemente, prefería el anonimato y silencio.
¿Cuántas cuñas ha pautado Varela y su nuevo camino enredado? ¿En cuántas de éstas hace relación alguna a la candidata del PRD? ¿Son coincidencias sus encuentros o forman parte de pacto de no agresión? Pinochio no podrá contestar estas preguntas, pero el electorado que no es ciego sí observa que los partidos tradicionales que adversan a Martinelli, tienen su propia agenda, donde prefieren ayudarse mutuamente, a dejar que venga alguien que no forma parte de su entorno y los ponga en cintura.
Ojalá la luz llegue nuevamente a la dirigencia de mi antiguo partido, por el bien del legado de Arnulfo Arias, y los esfuerzos civilistas que tanto sacrificio le costó a muchos arnulfistas que ahora son despreciados y perseguidos por Juan Carlos Varela. Esos mismos son los que ahora ven cómo ese partido, por su intransigencia de no aprender a ceder en tiempos difíciles, será llevado a su peor descalabro electoral. Mientras tanto, Martinelli, con su alianza independiente, por el cambio, por su parte, seguirá sumando a los buenos ciudadanos para hacer un gobierno de todos, sin importar el partido político o la posición social para, de una forma u otra, acabar con la clase política de los que entran limpios al gobierno y salen millonarios. Así veo las cosas y así las cuento.