Piquete y muerte
No cabe duda respecto a la conducción errática de la cosa pública en manos del gobierno perrediano. Una y otra vez ha dado muestras evidentes de su incapacidad para dirigir y, en consecuencia, para resolver los gravísimos problemas de la población.
El hecho cierto que se viene planteando, y que parece cada día cobrar fuerza, es la militarización del país. Desde luego, como el argumento, la razón y la sensatez están ausentes en la filosofía del gobierno martiniano, la fuerza se convierte en su principal y único instrumento para enfrentar las crisis social que ellos mismo han agravado.
Las reclamaciones justas que viene haciendo la población en todos los niveles, pone de manifiesto la angustia y la desesperanza en la que se encuentra sumida. Hoy la violencia, la pobreza, el desempleo, la mala educación y la mala salud, la corrupción, la inseguridad, unida a la politiquería se han constituido en los elementos característicos de esa gestión gubernamental. Las respuestas, no obstante, son la represión despiadada y la muerte de humildes hombres y mujeres panameños que no hacen más que reclamar una vida decente, decorosa y cómoda. Pero, precisamente, la sangre vertida por los humildes es el estímulo esencial para la lucha que, finalmente, tendrá sus frutos; porque podrán cercenarse vidas, pero jamás el sentimiento, la racionalidad y la fuerza de la razón, que son la sustancia que nutre los empeños de lo que poco o nada tienen.
La muerte del obrero y estudiante universitario, Iromy Smith Rentería, es una muestra más de la acción represiva del régimen, y un ejemplo claro, de que son los pobres en este país los que dan su vida por su regeneración, que son los descamisados los que han dado sentado los patrones de la confrontación reivindicativa y que son los que nada tienen el futuro de un país distinto que hoy pareciera imposible, pero que, definitivamente, se hará posible. Porque la sangre que se derrama y la vida que se ofrenda al final del camino tendrá su correspondencia a favor de las mayorías.
Es el movimiento popular el que está poniendo los muertos; es el SUNTRACS, el sindicato mártir, son su militantes los héroes visibles de una desigual lucha, que del lado opuesto tiene a la patronal y al gobierno PRD, y del otro, a la dignidad, porque como dijera el apóstol, José Martí: "Hay un puñado de hombres que llevan el decoro de muchos hombres".
Un saludo popular y un respeto reverencial a los que se han atrevido, y se atreven, a combatir la demagogia, la chabacanería, la desfachatez, al poder económico y sus aliados que gobiernan. De ellos y de todos los panameños que a diario lucha por su vida, es el futuro que algún día nos llegará, por el inexorable designio de Dios.