"Pive" deja el peso flotar
Cuando se trata de buscar culpabilidad por los tres años de recesión en Argentina, los observadores foráneos se enfocan en la agobiante carga de la deuda nacional, en el excesivo gasto burocrático o en el mismo gobierno argentino. A pesar de que todos estos son factores que empeoran el desempeño económico de Argentina, el verdadero culpable de la recesión es su sistema monetario.
Constitucionalmente, el sistema monetario argentino compuesto por una caja de conversión restringe las acciones del banco central a mantener el peso atado al dólar en una tasa de cambio de uno a uno. Esto implica, en teoría, que el Banco Central Argentino puede respaldar cada peso que circula con un dólar americano de su reserva monetaria.
En marzo de 1991, el Ministro de Finanzas de Argentina, Domingo Cavallo, eliminó la hiperinflación al poner en ejecución la caja de conversión. Diez años más tarde, Cavallo ha sido llamado nuevamente para que asuma como Ministro de Finanzas y trate de salvar la zozobrante economía argentina. El nombramiento de Cavallo en marzo de 2001 fue percibido por inversionistas extranjeros como un intento desesperado para mitigar la preocupación internacional luego que tres ministros de finanzas fueron sustituidos en un lapso de dos semanas.
Debido a las divisiones políticas y a la fragilidad económica en Argentina, las acciones de Cavallo se asemejan al tango: en ocasiones son muy lentas, en otras, extremadamente rápidas, a veces se asimilan a una confrontación y en otras, van marcadas por una sutil ternura. Cuando Cavallo asumió el cargo, empezó su tango económico en forma agresiva, volando a Nueva York y Londres, reuniéndose con inversionistas, haciendo promesas e ideando planes económicos creativos para estabilizar la afligida economía argentina.
Pero la receta económica a corto plazo de Cavallo no ha producido la recuperación que él prometió. Por lo tanto, ha tenido que regresar nuevamente hacia el Fondo Monetario Internacional, solicitando US$8 billones adicionales para impulsar las decrecientes reservas monetarias de Argentina. Este fondo de US$8 billones es adicional a un préstamo de US$40 billones ya entregados a la Argentina hace ocho meses y medio.
¿Entonces por qué un supereconomista como Domingo Cavallo no ha podido poner en marcha la economía argentina? Porque no ha podido deshacerse de la caja de conversión: el cual tiene el efecto de criptonita sobre los funcionarios públicos argentinos, quienes temen que al desaparecer este sistema, resurja la hiperinflación.
El problema con la caja de conversión es que, a pesar de que mantiene la inflación bajo control al fijar el peso a una moneda estable como el dólar, también le impone la carga que acarrea esta moneda. Lo que trae en consecuencia que si el dólar se avalúa o se devalúa, lo mismo le ocurre al peso. Esto no sería un inconveniente si los Estados Unidos fuesen socios importantes en el intercambio comercial con Argentina, pero no es así. De modo que, cuando el dólar empezó a avaluarse hace tres años en relación con el real de Brasil, país que es un importante socio de intercambio comercial de Argentina, esto incidió en el empeoramiento drástico de su déficit de cuenta corriente.
En lo que ha transcurrido del año, el real brasileño se ha devaluado en casi un 30 por ciento. Si el peso argentino sigue fijo al dólar, y si el dólar se avalúa o se mantiene estable mientras que el real brasileño continúa su devaluó, Argentina perderá y su economía no se recuperará.
Una solución sencilla para la Argentina sería el intercambio comercial con los Estados Unidos. Mas hay que tomar en cuenta el factor crucial de que las industrias argentinas más competitivas producen bienes que no son complementarios (como los que ofrece el mercado brasileño), sino que compiten con aquellos que ya se producen en los Estados Unidos.
A pesar de que muchos economistas aciertan al señalar que los riesgos en que se incurriría al deshacerse de la caja de conversión son muy altos, que la inflación puede resurgir y que Argentina pueda atrasarse en el pago de su deuda, la necesidad de resucitar la colapsada economía del país merece correrse ese riesgo. Cavallo comprende esto muy bien. Y es sólo él, quien puede convencer al pueblo argentino de dejar el peso flotar.
Constitucionalmente, el sistema monetario argentino compuesto por una caja de conversión restringe las acciones del banco central a mantener el peso atado al dólar en una tasa de cambio de uno a uno. Esto implica, en teoría, que el Banco Central Argentino puede respaldar cada peso que circula con un dólar americano de su reserva monetaria.
En marzo de 1991, el Ministro de Finanzas de Argentina, Domingo Cavallo, eliminó la hiperinflación al poner en ejecución la caja de conversión. Diez años más tarde, Cavallo ha sido llamado nuevamente para que asuma como Ministro de Finanzas y trate de salvar la zozobrante economía argentina. El nombramiento de Cavallo en marzo de 2001 fue percibido por inversionistas extranjeros como un intento desesperado para mitigar la preocupación internacional luego que tres ministros de finanzas fueron sustituidos en un lapso de dos semanas.
Debido a las divisiones políticas y a la fragilidad económica en Argentina, las acciones de Cavallo se asemejan al tango: en ocasiones son muy lentas, en otras, extremadamente rápidas, a veces se asimilan a una confrontación y en otras, van marcadas por una sutil ternura. Cuando Cavallo asumió el cargo, empezó su tango económico en forma agresiva, volando a Nueva York y Londres, reuniéndose con inversionistas, haciendo promesas e ideando planes económicos creativos para estabilizar la afligida economía argentina.
Pero la receta económica a corto plazo de Cavallo no ha producido la recuperación que él prometió. Por lo tanto, ha tenido que regresar nuevamente hacia el Fondo Monetario Internacional, solicitando US$8 billones adicionales para impulsar las decrecientes reservas monetarias de Argentina. Este fondo de US$8 billones es adicional a un préstamo de US$40 billones ya entregados a la Argentina hace ocho meses y medio.
¿Entonces por qué un supereconomista como Domingo Cavallo no ha podido poner en marcha la economía argentina? Porque no ha podido deshacerse de la caja de conversión: el cual tiene el efecto de criptonita sobre los funcionarios públicos argentinos, quienes temen que al desaparecer este sistema, resurja la hiperinflación.
El problema con la caja de conversión es que, a pesar de que mantiene la inflación bajo control al fijar el peso a una moneda estable como el dólar, también le impone la carga que acarrea esta moneda. Lo que trae en consecuencia que si el dólar se avalúa o se devalúa, lo mismo le ocurre al peso. Esto no sería un inconveniente si los Estados Unidos fuesen socios importantes en el intercambio comercial con Argentina, pero no es así. De modo que, cuando el dólar empezó a avaluarse hace tres años en relación con el real de Brasil, país que es un importante socio de intercambio comercial de Argentina, esto incidió en el empeoramiento drástico de su déficit de cuenta corriente.
En lo que ha transcurrido del año, el real brasileño se ha devaluado en casi un 30 por ciento. Si el peso argentino sigue fijo al dólar, y si el dólar se avalúa o se mantiene estable mientras que el real brasileño continúa su devaluó, Argentina perderá y su economía no se recuperará.
Una solución sencilla para la Argentina sería el intercambio comercial con los Estados Unidos. Mas hay que tomar en cuenta el factor crucial de que las industrias argentinas más competitivas producen bienes que no son complementarios (como los que ofrece el mercado brasileño), sino que compiten con aquellos que ya se producen en los Estados Unidos.
A pesar de que muchos economistas aciertan al señalar que los riesgos en que se incurriría al deshacerse de la caja de conversión son muy altos, que la inflación puede resurgir y que Argentina pueda atrasarse en el pago de su deuda, la necesidad de resucitar la colapsada economía del país merece correrse ese riesgo. Cavallo comprende esto muy bien. Y es sólo él, quien puede convencer al pueblo argentino de dejar el peso flotar.