Placas, revisados y reglamento del tránsito
A las primeras, hay que reemplazarlas por la matrícula única; los segundos, deben eliminarse; y, el tercero, aplicarlo sin contemplaciones.
La vida promedio de los vehículos es de unos diez años. Cuando son importados, nuevos o usados, las empresas que los venden en Panamá deben registrarlos y pagar el equivalente a los diez años de la placa o matrícula.
La renovación anual de la lata numerada sería innecesaria, pues el vehículo siempre usara la misma.
El revisado anual debe eliminarse, para los autos particulares. En muchos estados de los Estados Unidos lo han hecho; pero los dueños deben mantenerlos en buen estado mecánico y al que no lo hace le caen severas multas por montes que se incrementan en caso de reincidencia y que los convencen de no arriesgarse a violar la ley.
El encargado de la ATTT, como si “descubriera el agua tibia”, acaba de declarar que en Panamá “se maneja muy mal”. Eso es cierto. Y también lo es que las principales responsables son las autoridades que no hacen cumplir los reglamentos. Si lo hicieran, el Reglamento de Tránsito dejaría de ser “un libro de chistes”.
Aquí van algunos: Prohibido estacionar frente a hidrantes; prohibido estacionar en las aceras; prohibido estacionar en las isletas; respetar los límites de velocidad; prohibido ocupar el paño contrario; prohibido pasar la luz roja; respetar los altos; no obstruir las intersecciones; prohibido circular con llantas lisas; no recoger pasajeros fuera de las paradas señaladas; y cabrían muchos etcéteras.