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Plan Colombia y la política exterior panameña


Desde 1846 las nefastas consecuencias del Tratado de Paz "amistad", Navegación y Comercio conocido como Mallanno-Bidlack, se hicieron sentir prontamente en el Istmo, dando inició a una sucesión concatenada de intervenciones diplomáticas, económicas y armadas (de hecho y solicitadas) que tenía el propósito de afianzar a Panamá como pieza clave en la aplicación del Destino Manifiesto en Centro y Sudamérica, utilizando para ello desde la política del Gran Garrote hasta versiones actualizadas de la política del Buen Vecino. Más de 16 intervenciones armadas y decenas de intervenciones diplomáticas, políticas y económicas, "ajustaron" a nuestro país como punta de lanza dentro de la estrategia de dominación regional hasta finalizar el siglo XX.
Es en este contexto que debemos entender la llegada de Peter Romero, quien no ha sido designado para replantear nuevas relaciones de cooperación "amistad" y desarrollo como requisito, sine qua nom por la salida de las tropas de EU en diciembre de 1999. El objetivo central de la visita es retomar y consolidar a nuestro país en el marco de la concepción más avanzada de la nueva y revolucionaria táctica militar surgida en la década de los "80 y puesta a prueba posterior a la retirada de la ex-Unión Soviética de Europa Central y Alemania, lo que dio por culminada la Guerra Fría, y por ende, la alteración del status quo, es decir de la distribución y equilibrio del poder hasta entonces existente.
Este nuevo enfoque de la ciencia militar fundamentado en la teoría de la Guerra de Baja Intensidad (Granada, Panamá, Irak, Los Balcanes, Etiopía, Libia), se nos descubre en las diversas teorías propuestas al gobierno estadounidense, tales como la divulgada por la Junta de Jefes de Estado Mayor de EE.UU., en mayo de 1993 (Memorando de Política No. 30), que describe la actividad bélica como "el empleo integrado de la seguridad de operaciones, el engaño militar, las operaciones psicológicas, la guerra electrónica y la destrucción física, mutuamente apoyada por la "información" para ocultar ésta, influir, degradar o destruir" el comando y control de operaciones de dólares de la defensa de EE.UU. Al menos 40 mil millones están destinados a la investigación de tecnología basada en la "informática".
Podemos aseverar que el malogrado C.M.A. y todas sus aparentes transmutaciones y el intento de acuerdo de "Fuerzas Visitantes", que no son más que tropas de desplazamiento rápido, guardan esencialmente el objetivo de fijar en Panamá, al igual que a otros países de Centroamérica y el Caribe, como ángulo para la intervención en la guerra civil colombiana, con el nuevo argumento de la lucha contra las drogas. La intervención en Colombia ya ha empezado con el aporte de 1300 millones de dólares, dos tercios de los cuales están constituidos por material bélico; más de 300 "asesores" y 80 helicópteros.
Dentro del contexto de la nueva política de intervención de EE.UU. en la región, conceptuamos que la simultaneidad que se da con la propuesta de "fuerzas visitantes", la inclusión de Panamá en la "lista negra" de países que no "cooperan" en la lucha contra el lavado de dinero y la sorpresiva visita de Peter Romero, funcionario de la más alta jerarquía del Departamento de Estado, en cuanto a la política hemisférica, constituyen una intervención diplomática típica del gobierno estadounidense, con la finalidad de involucrarnos en la aventura guerrerista del "Plan Colombia".
Nuestra propuesta seguirá sosteniendo militarmente la neutralidad total. La misma no debe ser sólo una política de este gobierno, ni del próximo, sino una política de Estado y toda actividad de nuestras relaciones exteriores deberán embonar como pieza clave de una estrategia que tenga como pilar la neutralidad, por ello el pueblo panameño y el gobierno deben trabajar en la formulación de una estrategia definida de neutralidad y en la construcción de la paz en Colombia. El desarrollo de este proyecto haría viable el abandono de la tradicional política exterior pendulante en función de los intereses de Estados Unidos.
Evitemos depositar en saco roto las experiencias que la historia nos brinda, ya que ésta es la antorcha que ilumina nuestro sendero hacia el futuro; es así que el derrocamiento del príncipe Sihanouk arrastró a Camboya al conflicto del Sudeste Asiático significando la casi extinción de esta nación, ocurriendo lo contrario con Suiza y aún con la España, bajo el fascismo de Franco que no cayó en la celada del nazismo, evitando ser un protagonista de la II Guerra Mundial. Frente a nuestra realidad nacional y regional se perfilan dos jinetes con claridad: el de la guerra y el del hambre. Evitemos que el de la peste y la muerte se les unan en estos momentos, que de implementarse exitosamente el Plan Colombia, como aventura guerrerista de los Estados Unidos, ese será nuestro futuro inmediato o mediato, como consecuencia del potencial conflicto bélico regional que se puede desatar en la región formada por Colombia, Panamá, Venezuela, Ecuador y Perú.

101 años de Panamá América

 
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