¡Plan de edificación escolar!
Problema central de la escuela panameña es la carencia de edificaciones adecuadas. Conviene conocer la estadística que, sobre el particular, debe tener a disposición el Ministerio de Educación. Es decir, cuántas escuelas urbanas y rurales, funcionan en la actualidad en condiciones aceptables. Porque existen muchas escuelas que funcionan en casas o locales que no llenan los requisitos pedagógicos o higiénicos, sobre todo, en los pueblos del interior. Precisa entonces elaborar un plan de largo alcance para ir resolviendo las dificultades en la medida de las posibilidades técnicas y económicas del país.
Para la edificación escolar se recomienda un tipo de escuela acorde con las exigencias de la higiene, de valor funcional en todas sus partes, con amplios talleres y dotados de grandes campos para deportes y recreo. Los edificios en aquellos lugares donde fuera preciso, deben tener la capacidad para una escuela unificada completa. Esto responde al concepto psicosocial de que “la escuela ha de estar hecha para el alumno y no éste para la escuela”.
Por otra parte, creemos que el plan improvisado, de remplazar “escuelas ranchos, por escuelas dignas” (por ejemplo), debe revisarse y corregirse, pues en su concepción original prevaleció el interés político sobre la concepción pedagógica. En todo caso, el cogobierno de la “pareja presidencial” fracasó en el intento. Demostró su incapacidad para cumplir con un plan propuesto que se proponía eliminar las llamadas escuelas ranchos en todo el país. Únicamente la falta de estudio y de una planificación seria, por decir lo menos, puede dar cabida a semejantes manifestaciones de engaño, impulsadas por una campaña de publicidad mediática desmedida, que por lo demás nadie creyó, ni puede creer, tanto más si se considera que, de los cuatro ministros de Educación del cogobierno anterior (2004-2009), dos de ellos han sido encarcelados y están siendo procesados por los tribunales de justicia.
La nueva política educacional de edificaciones escolares debiera basarse en la sencillez, dando importancia a los anexos de trabajo de la escuela. Las prioridades de la edificación deben estar determinadas por las necesidades, prefiriendo las localidades donde no existen edificios públicos o privados de susceptible adaptación para escuela. Se debiera dar prioridad a las regiones totalmente abandonadas, y muy especialmente aquellas donde la escuela rural va a desempeñar el papel de coordinadora de las labores de toda la colectividad. Los edificios oficiales deberán ser adaptados para que cumplan mejor su función y progresivamente, a medida que se vayan construyendo nuevos locales, se puedan ir trasladando las escuelas que ahora funcionan en locales alquilados. De preferencia se debiera construir las escuelas unificadas, tanto urbanas como rurales, para que se conviertan en una “gran escuela unificada”. ¡El deporte y la educación física merecen tener puesto señalado en la nueva política de edificación escolar!