Planes de gobierno o propuestas electorales
En varias ocasiones me he referido a los documentos políticos que genéricamente se denominan “Programas o Planes de Gobierno” y que, con creciente pero injustificada insistencia, se reclaman hasta de los precandidatos a la presidencia de la República. Y nuevamente vuelvo a hacerlo, porque ya comienza a repetirse esa demanda, sobre todo ahora que ya es conocido quiénes serán los candidatos presidenciales para los comicios de mayo de 2004.
Desde luego, era un contrasentido pedir que precandidatos que todavía no habían sido proclamados por sus respectivos partidos presentaran planes de gobierno. A esa altura era más que suficiente, por tratarse de una contienda interna, que cada precandidato se concentrara en motivar a sus copartidarios con acciones encaminadas a ganar el respaldo para lograr la postulación.
Definidas las cabezas de las nóminas presidenciales, tampoco es el momento para que las personas escogidas presenten programas o planes de gobierno. En esta etapa, que es donde nos encontramos actualmente, lo que corresponde es que los proclamados, especialmente los que contarán con partidos aliados, adelanten un proyecto de propuesta electoral, para discutirlo y consensuarlo con ellos.
La diferencia entre una propuesta electoral y un plan de gobierno es sustancial. Un plan de gobierno debe contener propuestas y acciones concretas, hasta con cronogramas para realizarlas cuando se asuma el poder, y debe ser comprensivo de todas las tareas que desarrollará quien resulte triunfador en las elecciones.
Además, un Plan de Gobierno, en mi opinión, debe reflejar, desde luego, las principales orientaciones del candidato triunfador y de los partidos que le apoyaron, pero, y esto es muy importante, también debiera recoger aquellas propuestas presentadas por los candidatos derrotados que tengan méritos para ser tomadas en cuenta.
Los electores, así lo entiendo, lo que desean recibir y conocer son orientaciones claras, pero no necesariamente desglosadas al detalle, de rumbo general que imprimirá al gobierno cada candidato, de resultar electo. Los grandes temas, en el orden de preocupación de los ciudadanos no son tantos. Sobre ellos es que los electores quisieran saber cómo actuarán quienes les piden su respaldo. Los electores no esperan que los candidatos los atiborren de especificidades sino que les digan, claramente, por ejemplo, qué medidas tomarán para disminuir la pobreza, mejorar la seguridad, la educación o la salud; qué proponen para mejorar la administración de justicia o el sistema político o para rescatar la Caja de Seguro Social.
En síntesis, no creo que los candidatos deben preocuparse a estas alturas de presentar planes de gobierno sino propuestas electorales, en enunciados sencillos y de fácil divulgación y digestión por los electores. Para los efectos de llegar a ellos, esas propuestas debieran estar contenidas en documentos breves que inviten a la lectura y atraigan por su presentación. Ello no impide que se adelanten documentos más enjundiosos y comprensivos para su posterior presentación, pero por ahora no me parecen necesarios y tampoco realistas.
Señaló que Almanza indica que estas personas no cobraban por traer el perro, lo que es falso porque se les pagaba hospedaje, alimentación en donde se gastaron miles de dólares, y esto está consignado en el expediente.
El Relia Gene Technologies File, asegura que los restos de osamentas que encontró el perro Eagle eran compatibles con personas de tez blanca y ojos azules no hispanos, lo que demuestra que si hay laboratorios que dicen la verdad y que nada de lo que ha presentado la Comisión de la Verdad y que tienen que ver con hallazgos del perro son verdaderos.
Sandra Anderson es procesada en los Estados Unidos y en Internet ya los diarios están publicando el fraude en donde también Panamá está involucrada, con conocimiento de Almanza según aseguran testigos que trabajaron con él en la Comisión de la Verdad.
Desde luego, era un contrasentido pedir que precandidatos que todavía no habían sido proclamados por sus respectivos partidos presentaran planes de gobierno. A esa altura era más que suficiente, por tratarse de una contienda interna, que cada precandidato se concentrara en motivar a sus copartidarios con acciones encaminadas a ganar el respaldo para lograr la postulación.
Definidas las cabezas de las nóminas presidenciales, tampoco es el momento para que las personas escogidas presenten programas o planes de gobierno. En esta etapa, que es donde nos encontramos actualmente, lo que corresponde es que los proclamados, especialmente los que contarán con partidos aliados, adelanten un proyecto de propuesta electoral, para discutirlo y consensuarlo con ellos.
La diferencia entre una propuesta electoral y un plan de gobierno es sustancial. Un plan de gobierno debe contener propuestas y acciones concretas, hasta con cronogramas para realizarlas cuando se asuma el poder, y debe ser comprensivo de todas las tareas que desarrollará quien resulte triunfador en las elecciones.
Además, un Plan de Gobierno, en mi opinión, debe reflejar, desde luego, las principales orientaciones del candidato triunfador y de los partidos que le apoyaron, pero, y esto es muy importante, también debiera recoger aquellas propuestas presentadas por los candidatos derrotados que tengan méritos para ser tomadas en cuenta.
Los electores, así lo entiendo, lo que desean recibir y conocer son orientaciones claras, pero no necesariamente desglosadas al detalle, de rumbo general que imprimirá al gobierno cada candidato, de resultar electo. Los grandes temas, en el orden de preocupación de los ciudadanos no son tantos. Sobre ellos es que los electores quisieran saber cómo actuarán quienes les piden su respaldo. Los electores no esperan que los candidatos los atiborren de especificidades sino que les digan, claramente, por ejemplo, qué medidas tomarán para disminuir la pobreza, mejorar la seguridad, la educación o la salud; qué proponen para mejorar la administración de justicia o el sistema político o para rescatar la Caja de Seguro Social.
En síntesis, no creo que los candidatos deben preocuparse a estas alturas de presentar planes de gobierno sino propuestas electorales, en enunciados sencillos y de fácil divulgación y digestión por los electores. Para los efectos de llegar a ellos, esas propuestas debieran estar contenidas en documentos breves que inviten a la lectura y atraigan por su presentación. Ello no impide que se adelanten documentos más enjundiosos y comprensivos para su posterior presentación, pero por ahora no me parecen necesarios y tampoco realistas.
Señaló que Almanza indica que estas personas no cobraban por traer el perro, lo que es falso porque se les pagaba hospedaje, alimentación en donde se gastaron miles de dólares, y esto está consignado en el expediente.
El Relia Gene Technologies File, asegura que los restos de osamentas que encontró el perro Eagle eran compatibles con personas de tez blanca y ojos azules no hispanos, lo que demuestra que si hay laboratorios que dicen la verdad y que nada de lo que ha presentado la Comisión de la Verdad y que tienen que ver con hallazgos del perro son verdaderos.
Sandra Anderson es procesada en los Estados Unidos y en Internet ya los diarios están publicando el fraude en donde también Panamá está involucrada, con conocimiento de Almanza según aseguran testigos que trabajaron con él en la Comisión de la Verdad.