default

Planeta injusto


Panamá ha ascendido en el Indice de Desarrollo Humano mundial al número 56 (Entre 177 países) de naciones con alto desarrollo humano.
LAS cosas en el mundo no mejoran para muchos -demasiados-de sus habitantes. El más reciente informe de Naciones Unidas lo confirma: Las desigualdades entre y en los países han ido de la mano de la globalización. Estas desigualdades han tenido consecuencias negativas en muchos aspectos, entre ellos el empleo, la seguridad en el empleo y los salarios.
Millones de personas trabajan, pero siguen siendo pobres; prácticamente la cuarta parte de los trabajadores del mundo no gana lo suficiente para sacar a sus familias y a sí mismos más allá de un umbral de pobreza de un dólar diario. Una gran mayoría de los pobres que trabajan son trabajadores no agrícolas del sector no estructurado. La transformación de los mercados de trabajo y el aumento de la competencia mundial han instigado una explosión de la economía no estructurada y el deterioro de los salarios, los beneficios y las condiciones de trabajo, en particular en los países en desarrollo.
El desempleo sigue siendo elevado en muchos contextos y las tasas de desempleo de los jóvenes son especialmente elevadas. Los jóvenes tienes dos o tres veces más probabilidades que los adultos de estar desempleados y actualmente constituyen hasta un 47% del total del 186 millones de personas sin empleo en todo el mundo. La mayoría de los mercados de trabajo no puede absorber a todos los jóvenes que buscan trabajo. La incapacidad de los países para integrar a los jóvenes que ingresan en el mercado de trabajo en la economía estructurada tiene un profundo impacto cuyos efectos van del rápido crecimiento de la economía no estructurada hasta el aumento de la inestabilidad nacional.
En muchos países, la desigualdad entre los salarios que devengan los trabajadores calificados y los no calificados se ha acentuado desde mediados del decenio de 1980, ya que los salarios mínimos reales han disminuido al tiempo que se produce un brusco aumento de los ingresos más altos. Pese a los progresos logrados en algunos contextos, la desigualdad en materia de salud y educación se ha ampliado, sobre todo dentro de los países.
La violencia suele tener sus raíces en la desigualdad. Es peligroso para la paz y la seguridad tanto a nivel nacional como internacional dejar que se profundice la desigualdad económica y política. Esas desigualdades, sobre todo las luchas por el poder político, la tierra y demás bienes pueden crear la desintegración social y la exclusión y dan lugar a conflictos y a la violencia.
Es característico que se excluya a los pueblos indígenas, las personas con discapacidad, los ancianos y los jóvenes de los procesos de adopción de decisiones que afectan a su bienestar. A estos grupos, que a lo largo de la historia han sido objeto de discriminación, todavía se les suele denegar sus derechos humanos básicos. También se les suele excluir del proceso político. Se recomienda que: Hay que poner remedio a las asimetrías mundiales derivadas de la globalización y hacer hincapié en una distribución más equitativa de los beneficios de una economía mundial cada vez más abierta. La promoción de la participación democrática de todos los países y pueblos en los procesos.
Se deben ampliar las oportunidades de empleo productivo y decoroso, los jóvenes deben ser el centro de las políticas y programas de empleo. Con un empleo decoroso, los que estén en condiciones de asegurarse un empleo y recibir una remuneración suficiente, prestaciones y protección de la ley también estarán para expresar sus inquietudes y participar más activamente en la sociedad.
Se debe promover la democracia y el estado de derecho y se deben hacer esfuerzos especiales para integrar a los grupos marginados en la sociedad. La voluntad política debe dar un espaldarazo a estos esfuerzos.
Para prevenir un conflicto mundial y la violencia, se debe prestar atención a la reducción de las desigualdades en el acceso a los recursos y las oportunidades.
Las condiciones de la economía no estructurada deben mejorar estableciendo programas de protección social y mejores vínculos entre las economías estructurada y no estructurada. (Hasta aquí el informe).
Panamá ha ascendido en el Indice de Desarrollo Humano mundial al numero 56 (Entre 177 países) de naciones con alto desarrollo humano (aunque está al borde inferior de la lista colindante con el grupo de mediano desarrollo, al cual perteneció en la medición pasada). Esto es bueno, pero cuando se aplica la lupa es evidente que seguimos siendo un país entre los más desiguales, en un continente que es a su vez el más desigualdad del planeta. Esto se evidencia tanto en el recién difundido mapa de la pobreza del MEF que permite apreciar la disparidad regional en Panamá, como en el informe nacional de los Objetivos del Milenio en especial en el objetivo primero que busca erradicar la pobreza y el hambre, reduciendo a la mitad para el 2015 el porcentaje de personas cuyos ingresos sea inferior a un dólar por día y los que padecen hambre. En el área rural 30% de las personas viven con menos de un dólar al día y en el área indígena asciende al 66% de las personas. En el área rural 54% son pobres y uno de cada cinco está en pobreza extrema, y en las áreas indígenas 99% son pobres. Pero recordemos: Panamá no es pobre, es un país rico empobrecido.
(raulleisr@hotmail.com)

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América