Planificación de Farfán y Veracruz
¡Cuidado! En nuestra proverbial costumbre de construir sin urbanizar, de desordenar e improvisar antes que planificar, podríamos estar echando a perder los proyectos del mega puerto y la Zona Económica especial de Howard.
¡Bien! Se autorizó la construcción de un hotel en el área, que ya está operando. No era lo mejor pero, ya que nada se estaba haciendo con un sitio de playa tan hermoso, lo aceptamos. Pero de allí a autorizar la realización de complejos residenciales adicionales en el lugar, que requieren de extensas porciones de terreno próximas a los citados grandes proyectos, hay una gran diferencia y riesgo en perjuicio del futuro establecimiento y expansión de los últimos.
El puerto sería el noveno más grande del mundo, con capacidad para atender buques post-panamax los cuales, por ser demasiado grandes, no caben por el actual Canal. Y no sólo es cuestión de embarcar y desembarcar; son centenares de miles de contenedores cada año, a ser redistribuidos por todo el continente y otras partes del planeta en barcos menores, que sí pueden pasar por la vía interoceánica. Y para eso se requiere mucho terreno, no sólo para estacionar los contenedores sino también para las áreas de circulación y manejo, a través de grúas, montacargas, vías para vehículos, personal y equipo, hangares, oficinas, tiendas, residencias para ingenieros y administradores, comercio e industria de apoyo.
Hagamos un alto y revisemos el Plan Maestro de Uso de Tierras y aguas de las áreas revertidas. Tal vez así advirtamos que no estamos haciendo bien y que podríamos estar limitando innecesariamente los grandes proyectos de interés nacional previstos para el área, generadores todos de miles de empleos. No hay otro sitio para ubicar ese puerto, en la desembocadura del Canal, como sí los hay, en el resto del país, en abundancia, para construir urbanizaciones de lujo y proyectos turísticos.
¡Bien! Se autorizó la construcción de un hotel en el área, que ya está operando. No era lo mejor pero, ya que nada se estaba haciendo con un sitio de playa tan hermoso, lo aceptamos. Pero de allí a autorizar la realización de complejos residenciales adicionales en el lugar, que requieren de extensas porciones de terreno próximas a los citados grandes proyectos, hay una gran diferencia y riesgo en perjuicio del futuro establecimiento y expansión de los últimos.
El puerto sería el noveno más grande del mundo, con capacidad para atender buques post-panamax los cuales, por ser demasiado grandes, no caben por el actual Canal. Y no sólo es cuestión de embarcar y desembarcar; son centenares de miles de contenedores cada año, a ser redistribuidos por todo el continente y otras partes del planeta en barcos menores, que sí pueden pasar por la vía interoceánica. Y para eso se requiere mucho terreno, no sólo para estacionar los contenedores sino también para las áreas de circulación y manejo, a través de grúas, montacargas, vías para vehículos, personal y equipo, hangares, oficinas, tiendas, residencias para ingenieros y administradores, comercio e industria de apoyo.
Hagamos un alto y revisemos el Plan Maestro de Uso de Tierras y aguas de las áreas revertidas. Tal vez así advirtamos que no estamos haciendo bien y que podríamos estar limitando innecesariamente los grandes proyectos de interés nacional previstos para el área, generadores todos de miles de empleos. No hay otro sitio para ubicar ese puerto, en la desembocadura del Canal, como sí los hay, en el resto del país, en abundancia, para construir urbanizaciones de lujo y proyectos turísticos.