Plantaciones forestales
Muchos son los temas que se tratan sobre el medio ambiente, pero a muy pocos se les brinda la atención debida; todo queda en papel, promesas y palabras.
La verdad es que no hay quien se ponga de acuerdo a la hora de ejecutar acciones de beneficio de nuestros recursos naturales.
Existen quienes apoyan la reforestación con fines comerciales como una alternativa que amortigüe la depredación que se hace de los bosques naturales; así como aquellos que ven en las plantaciones comerciales, más que un beneficio, una actividad negativa que atenta, según ellos, contra el medio ambiente.
Todo recurso natural renovable está sujeto a su aprovechamiento, el problema radica en el mal uso y su desordenado manejo.
Las plantaciones forestales son cultivos que dependiendo de unos objetivos bien planteados, nos pueden brindar beneficios económicos, paisajísticos, ambientales, ecológicos, etc., pero se deben ejecutar los estudios pertinentes por profesionales idóneos con experiencia que permitan evaluar qué sitios se van a reforestar (si son aptos o no) y con cuáles especies (si son viables).
Todo proyecto forestal que desarrolle plantaciones forestales con fines comerciales, trabaja la premisa de que son beneficios a mediano y largo plazo lo cual no es del todo cierto puesto que plantaciones comerciales bien manejadas en los sitios adecuados y con especies idóneas, pueden colocarse en el mercado en períodos de tiempo muy inferiores al turno de cosecha.
Existen profesionales irresponsables que no realizan los estudios adecuados y ejecutan proyectos de reforestación en sitios no aptos para la especie a utilizar, mala semilla, mal manejo, etc., de allí que luego de 3 ó 5 años el dueño del proyecto visualiza un proyecto pobre y con un bajo o nulo valor comercial.
Debido a lo anteriormente expuesto, muchos se decepcionan de la actividad forestal de reforestar y la tildan de negativa, pero no se dan cuenta de que no es la actividad en sí, sino la no adecuada planificación y ejecución del proyecto por profesionales no aptos o calificados para tal fin.
En Panamá existen proyectos de plantaciones forestales muy bien llevados, así como proyectos que no van para ningún lado.
Se tiene la errónea idea de que todo suelo pobre, de ladera rocosa y que no sirve para cultivos agrícolas, son buenos para ejecutar plantaciones de tipo forestal; esta es una premisa totalmente fuera de base.
Todo depende de los objetivos planteados, las metas y los beneficios que se quieran obtener; así como de la adecuada asesoría por profesionales idóneos en la materia: todos estos factores que permiten desarrollar plantaciones forestales de calidad.
La verdad es que no hay quien se ponga de acuerdo a la hora de ejecutar acciones de beneficio de nuestros recursos naturales.
Existen quienes apoyan la reforestación con fines comerciales como una alternativa que amortigüe la depredación que se hace de los bosques naturales; así como aquellos que ven en las plantaciones comerciales, más que un beneficio, una actividad negativa que atenta, según ellos, contra el medio ambiente.
Todo recurso natural renovable está sujeto a su aprovechamiento, el problema radica en el mal uso y su desordenado manejo.
Las plantaciones forestales son cultivos que dependiendo de unos objetivos bien planteados, nos pueden brindar beneficios económicos, paisajísticos, ambientales, ecológicos, etc., pero se deben ejecutar los estudios pertinentes por profesionales idóneos con experiencia que permitan evaluar qué sitios se van a reforestar (si son aptos o no) y con cuáles especies (si son viables).
Todo proyecto forestal que desarrolle plantaciones forestales con fines comerciales, trabaja la premisa de que son beneficios a mediano y largo plazo lo cual no es del todo cierto puesto que plantaciones comerciales bien manejadas en los sitios adecuados y con especies idóneas, pueden colocarse en el mercado en períodos de tiempo muy inferiores al turno de cosecha.
Existen profesionales irresponsables que no realizan los estudios adecuados y ejecutan proyectos de reforestación en sitios no aptos para la especie a utilizar, mala semilla, mal manejo, etc., de allí que luego de 3 ó 5 años el dueño del proyecto visualiza un proyecto pobre y con un bajo o nulo valor comercial.
Debido a lo anteriormente expuesto, muchos se decepcionan de la actividad forestal de reforestar y la tildan de negativa, pero no se dan cuenta de que no es la actividad en sí, sino la no adecuada planificación y ejecución del proyecto por profesionales no aptos o calificados para tal fin.
En Panamá existen proyectos de plantaciones forestales muy bien llevados, así como proyectos que no van para ningún lado.
Se tiene la errónea idea de que todo suelo pobre, de ladera rocosa y que no sirve para cultivos agrícolas, son buenos para ejecutar plantaciones de tipo forestal; esta es una premisa totalmente fuera de base.
Todo depende de los objetivos planteados, las metas y los beneficios que se quieran obtener; así como de la adecuada asesoría por profesionales idóneos en la materia: todos estos factores que permiten desarrollar plantaciones forestales de calidad.