Plata, política y democracia
Sean ciertas o no las graves acusaciones de Murcia, el tema del financiamiento partidario y electoral está en el ojo de la tormenta, y debe ser resuelto. La no aceptación por parte de los políticos de las recomendaciones de la sociedad civil en la pasada Comisión de Reformas Electorales y la actuación posterior de los diputados, han creado las bases para el giro dramático de los acontecimientos de vivimos hoy.
Está más que claro que para muchos de los grandes aportadores de las campañas, el dinero no es una donación sino una inversión, sobre la cual se logra un plus o ganancia, supeditando el bien público a los intereses creados. Lo que se juega en esto es la calidad de la democracia, pues "Cuando el dinero ingresa en la política, el poder económico se transforma en poder político y éste a su vez se vuelve instrumento del poder económico. Esto es lo que estamos viendo en muchos países. Si tuviera que medir la calidad de la democracia, allí donde me fijaría primero es en todas las reglas y prácticas que regulan el ingreso de dinero en la política. Calidad democrática es evitar que el dinero controle a la política". (Adam Przeworski).
La prevención de la corrupción en el financiamiento de los partidos y las campañas es un factor crucial en la calidad de la democracia. El soborno electoral y la conducta política contraria a la ética, la "captura" del proceso político sea por intereses comerciales o criminales, dañan profundamente el proceso democrático.
Un elemento importante es el crecimiento de los costos de las elecciones y campañas, factor que es responsable en parte, de la corrupción en el financiamiento de los partidos. Hasta que no se tomen las medidas para controlar la demanda y flujo de dinero especialmente en el costo de los medios privados y el clientelismo, será difícil regular su uso corrupto. Esto no es fácil, pues ya que muchos inversores y receptores querrán que restrinja su influencia o su función actual, pues "el gasto es el motor de la corrupción y los grandes aportes son su combustible", como afirma Keith Ewing.
Por todo ello son ineludibles reformas políticas electorales que:
Fijen el financiamiento electoral y partidario con reglas que aseguren la transparencia de las contribuciones y los gastos. Montos máximos que sean de conocimiento público con el debido registro, transparencia contable y nominativo. Prohibir las donaciones o "inversiones" a empresas o personas extranjeras, o desde el extranjero.
Deben incluirse a la par de las prohibiciones o los límites de los aportes políticos privados, la eliminación de los subsidios estatales para los partidos y/o candidatos.
Por el contrario, los partidos deben organizar la cotización de la membresía y actividades de autofinancimiento con igual transparencia, al tiempo que se configura otro "clima" pre electoral y electoral a través de los pactos éticos electorales entre partidos y también con los medios de comunicación; elevando cívicamente el debate y bajando sus costos económicos al restringir el tiempo para las campañas, y el costo de la publicidad política. En cambio, el Tribunal Electoral debería ofrecer espacios iguales en los medios públicos y privados para conocer las propuestas y planes de los partidos y candidatos/as en debates serios y de altura?como Dios manda.
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