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Pluralidad y democracia


La brutalidad y la injusticia se han incrementado, frente a la barbarie de una tercera guerra mundial innecesaria, pero vendida al mundo a través de los medios de comunicación social que los poderosos de la economía mundial controlan, especialmente los Estados Unidos de Norteamérica.
Si en las últimas dos décadas nos enfrentamos al terrorismo de Estado, impuesto por dictaduras militares en América Latina, patrocinadas por el coloso del Norte, ahora nos enfrentamos al terrorismo económico, bélico y genocidio ocasionado por un sistema de gobierno (EE.UU.), que no quiere cambiar su política internacional humillante y prepotente en contra de la dignidad y soberanía de los pueblos.
Los periodistas no pueden permanecer indiferentes, ante el gran "monopolio y oligopolio" que controlan los medios de masas, que someten a miles de millones de seres humanos, privados del derecho a la información producto de la política canalla de modelo neoliberal.
La denuncia de la existencia de un abismo creciente entre ricos y pobres, y que el informe sobre desarrollo humano de las Naciones Unidas, correspondiente al año pasado, indica que la concentración de riqueza y poder se está incrementando.
Son preocupantes los peligros de uniformidad cultural y amenazas de desaparición de las lenguas y la identidad, a causa de la globalización de los medios de comunicación.
Los comunicadores sociales debemos tener presente que la economía mundial desborda en gran medida la órbita de la responsabilidad democrática, que es fundamentalmente inestable y carece de dimensión social y de un marco sólido de regulación.
Los obreros que trabajan en los medios de comunicación social, aglutinados unos en el Sindicato de Periodistas de Panamá y su máximo dirigente, deben tomar medidas urgentes en el ámbito de los medios de masas para defender las condiciones laborales y sociales, con el fin de garantizar el respeto de los derechos humanos y para luchar más contra la concentración y la monopolización de medios que limitan la pluralidad y la democracia. En ese sentido se hace necesario crear estructuras transnacionales eficaces para el diálogo social, que confieran a los trabajadores el derecho a la información, consulta y negociación.
La creación de códigos y normas entre empresarios y los trabajadores de los medios de comunicación deben, por lógica, garantizar el respeto de la normativa laboral y así asegurar la libertad de expresión y la independencia periodística, estableciendo un vínculo directo entre el Sindicato de Periodistas de Panamá y los propietarios de medios locales.
Las falsedades que alegan la Sociedad Interamericana de Prensa y la organización denominada Reporteros sin Fronteras, que abogan por la supuesta libertad de expresión, más bien orquestan propagandas en contra de los países independientes que luchan por su soberanía.
El ejercicio de la profesión de periodismo en el mundo nuevo, plantea rumbos que nos liberen de las ataduras impuestas por la filosofía neoliberal.
Desde esta tribuna queremos desnudar la falacia del llamado periodismo "objetivo" y sin "censura" que pretenden presentar los poderosos; por eso la importancia de colocar mensajes noticiosos vía Internet, independientemente que este medio electrónico llega a una cantidad reducida de personas, y por otros medios menos dependientes.
Si las escuelas y facultades de periodismo no se unen para enfrentar una lucha en defensa del libre periodismo, llegará el momento en que las acciones terribles de la SIP recomendarán las aprobaciones de los planes de estudios de la carrera de periodismo en América Latina.
Estas reflexiones me hacen recordar una de las frases célebres del pensador y hombre de ideas José Martí, que dice: "No se debe perder el tiempo en ensayar, hay que invertirlo en vencer".

101 años de Panamá América

 
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