default

"Pobre CSS"


Todos, absolutamente todos, atentaron contra los verdaderos y legítimos intereses de la Caja de Seguro Social (CSS); unos con mayor responsabilidad que otros, pero nadie está libre de culpa. El director, Prof. Juan Jované, colocó, como una de sus estrategias, a una inmensa cantidad de dirigentes sindicales, o parientes de éstos, en posiciones innecesarias dentro de la institución, con elevados salarios. En ella, en esa lista interminable de lo que comúnmente llamamos "botellas", se encontraban periodistas, cuya exclusiva función era ocultarle a la opinión pública los abusos que la administración venía cometiendo.
La Junta Directiva le permitió al Director General por cuatro años que hiciera y deshiciera a su antojo, sin ningún freno ni limitación. El Gobierno, por su parte, con la excepción del Sr. contralor, contó con la cooperación del director Jované, para convertir a la CSS, en ocasiones, en una "caja menuda" para resolver sus limitaciones financieras. Los dirigentes de algunos grupos radicales han pretendido subvertir el orden político en el país teniendo a la CSS no sólo como un "cuartel de invierno" sino como "punta de lanza" para imponer su filosofía extremista. Una institución dominada con esos criterios egoístas y muy particulares tenía que llegar al estado deplorable en que hoy se encuentra con el grave peligro de colapsar.
Hace pocos días escuché a un dirigente sindical manifestar que a ellos, los obreros, el Seguro Social, bajo la dirección del señor Jované, siempre les brindaba una atención muy esmerada. Pareciera que a este dirigente y a otros se les olvida el servicio infame y cruel que se le da a los miles y miles de asegurados que no tienen los privilegios de estos dirigentes gremiales.
La gran mayoría de los asegurados, según versión de ellos mismos, consideran que la atención médica nunca antes había sido tan deficiente como lo es hoy. Los dirigentes que defienden a capa y espada a la Administración Jované, deben despertarse un día muy temprano y ver en las distintas policlínicas, las largas filas de enfermos que desde las 4:00 a.m buscan atención médica. Un enfermo no puede esperar cuatro meses para que un especialista lo atienda, y no puede esperar tampoco por largo tiempo para que se le suministren sus medicamentos. Eso viene sucediendo en la CSS y la mayoría de los medios de comunicación callan y, por supuesto, los dirigentes "emplanillados" también.
Lamentablemente, las discusiones de la CSS se han concentrado en su privatización, sus déficit y en su futuro, lo cual es muy correcto y responsable; pero no se puede descuidar como tema prioritario también, la situación del asegurado hoy y la atención muy deficiente que se le brinda. Tenemos que preocuparnos por el futuro de la Caja sin descuidar el presente. Jované se quitó el antifaz, si es que algunos dudaban de su radicalismo y, en gesto muy típico de los marxistas, levantó en alto su brazo con el puño cerrado para saludar a sus camaradas al salir de la Caja en días pasados. No es su ideología lo preocupante - en Cuba hay excelentes administradores -, es su manifiesta incapacidad. Mientras en el país se dé esta lucha que más parece ideológica que política, y que muchos desafortunadamente no tienen en claro lo que está en juego, el pobre asegurado sufrirá, como el que más, el paro que se viene dando en las instalaciones de la CSS. ¿Quién atenderá a los enfermos? ¿Quién les suministrará medicamentos? ¿Quién les pagará a los jubilados?, etc.
He manifestado, y no me canso de repetirlo, que los muchos problemas de la CSS no se resuelven con piedras ni bombas. Se necesita mucha voluntad, desprendimiento, dejar de lado la demagogia y la confrontación, el sectarismo político e ideológico. Tiene que prevalecer exclusivamente el interés colectivo.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América