default

Pobre integración


Excepto el Sistema de Integración Centroamericano (Sica), la República de Panamá está ausente de las principales instituciones de integración internacional y no realiza esfuerzos diplomáticos consistentes para poder incorporarse. No formamos parte de la Alianza del Pacífico, Mercosur, en América del Sur. A pesar del Canal y de nuestra condición de país bioceánico, no pertenecemos al Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (Apec) y el Acuerdo Estratégico de Asociación Económica del Pacífico. Se ha desteñido el rol en la OEA, dándole la espalda a la defensa de los derechos humanos y aproximándonos a dos de los países más contumaces, Cuba y Venezuela, en su violación sistemática.

Resulta comprensible su ausencia del Mercosur, por ser un proceso integracionista netamente sudamericano. Pero sí debemos movilizarnos para integrarnos a la Alianza del Pacífico, con el apoyo fraterno de Chile, México y Perú, aunque con reservas de Colombia por los litigios comerciales que sostenemos.

Hemos suscrito tratados de libre comercio con Chile, México y Perú como antesala a la entrada a la alianza; debemos imprimir una posición más vigorosa para lograr el acceso formal. Por supuesto mucho más difícil sería ingresar a la Apec, donde China Popular tiene posición estratégica dominante.

Durante el gobierno de Martín Torrijos perdimos la oportunidad de entablar relaciones diplomáticas con China, primera potencia económica del mundo y segundo usuario naviero del Canal. China construye los buques postpanamax de mayores dimensiones. Aspira a constituir una zona franca que potencialmente podría pulverizar la alicaída Zona Libre de Colón. ¿Qué pasos serios estamos dando para tener relaciones diplomáticas con China, venciendo, con humildad, habilidad y sutileza, la desconfianza de la diplomacia asiática por la irresponsabilidad panameña en las negociaciones?

El tercer juego de esclusas para el paso de naves postpanamax es coyuntura inapreciable para reanudar conversaciones, teniendo en cuenta, además, el financiamiento chino del canal interoceánico de Nicaragua, que podría someter al Canal de Panamá a una competencia de consecuencias impredecibles.

Deberíamos replantear una nueva concepción estratégica dirigida al fortalecimiento de la integración regional e internacional de nuestro país con la participación activa de los ministerios de Economía, de Comercio e Industrias, de Relaciones Exteriores, la Autoridad del Canal, empresa privada y academia universitaria.

Tenemos que admitir que el canal ístmico nos ha envanecido un poco con el megaproyecto del tercer juego de esclusas. Desdeñamos a Nicaragua sin advertir o dejando pasar las cosas, sin admitir como cierto que, detrás del osado proyecto hay, o puede existir, la capacidad china para financiar un proyecto de 50 mil millones de dólares.

Al carecer de visión estratégica, estamos dando pasos equivocados en el plano diplomático. Nos aproximamos a regímenes totalitarios como Cuba y Venezuela y nos alejamos de Estados Unidos y la Unión Europea. No contamos con relaciones diplomáticas con la potencia económica mundial que promueve de otro canal más cerca de los puertos del Golfo de México.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América