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Poca información económica, poca credibilidad


Nadie duda de que la información oportuna sobre las cifras económicas de un país que sus autoridades deben ofrecer públicamente es de extrema importancia para nacionales y extranjeros interesados en invertir con base en recomendaciones de analistas y calificadoras internacionales. Lamentablemente, durante los últimos meses las fuentes gubernamentales encargadas de informar al mundo entero han sido poco confiables, caracterizándose sólo por la falta de coherencia en los pocos datos que hasta el momento han suministrado y por un control a cuentagotas de limitadas y tardías cifras oficiales. Estos elementos van sembrando dudas acerca de la credibilidad que la información económica oficial merece dentro y fuera de Panamá.
Recién estrenado en el cargo, el Presidente de la República asistió a la apertura de la Asamblea General de las Naciones Unidas y aprovechó la oportunidad para declarar ante los medios que el crecimiento económico del país para el año 2004 se reduciría a un magro 3.5%. Esto era contrario a los pronósticos de analistas nacionales e internacionales que lo situaban en un 6%. Torrijos reiteró esa misma declaración en una entrevista realizada desde Nueva York con CNN en Español.
Tal y como los expertos habían anticipado, el crecimiento registrado en el 2004 acabó siendo del 6%; pero las autoridades, tratando de corregir su inexplicable confusión, argumentaron que lo que se había afirmado en público se refería sólo al crecimiento en el último trimestre del 2004.
Sobre el tema del déficit fiscal del año pasado, la situación no fue diferente. En sus inicios, el nuevo gobierno excluyó las cifras de las cuentas del Canal de Panamá de las cuentas nacionales, lo cual automáticamente produjo un incremento en el porcentaje del déficit con relación al Producto Interno Bruto (PIB). Ajeno a los motivos que causaron esta exclusión, es innegable que el Canal, siendo el patrimonio principal de la Nación, no puede ser ignorado, o mejor dicho, borrado, de las cuentas nacionales panameñas.
Otro tema que se ha prestado para mayor confusión pública es el de la incorporación de las "deudas" generadas por los fallos de casos contra el Estado que han sido resueltos en diversos tribunales. No parece lógico que si el gobierno está apelando o reclamando la nulidad de algunos de esos fallos, las cantidades correspondientes a cada uno de ellos, cantidades que nunca han sido del todo aclaradas, sean contabilizadas en el cálculo del déficit fiscal. Para colmo, en el famoso caso del arbitraje de la Terminal de Transporte de Colón, el respectivo fallo se dictó en enero de 2005, pero el gobierno sin razón lo incluyó como parte de las deudas del 2004.
Hechos aún más recientes tampoco han permitido elevar el nivel de credibilidad respecto a la limitada información económica que se suministra. Primero, las autoridades anunciaron que el crecimiento económico para el primer trimestre de este año había sido nada menos que del 9%. Tan exagerado porcentaje, sin embargo, provenía del informe de una firma consultora privada y no de cifras oficiales. Las consecuencias no se hicieron esperar y hace tan solo unos días la misma firma consultora anunció un fuerte cambio en sus números, reajustando el porcentaje al 7.1%. Mientras tanto, a la fecha de hoy todavía no se han hecho públicas las ya retrasadas cifras oficiales.
Finalmente, llama la atención la falta total de los informes económicos que debe presentar el Ministerio de Economía y Finanzas a nombre del Gobierno Nacional. Hacen falta los informes de cierre del 2004 y el primer trimestre del 2005, los cuales deberían haber sido publicados hace meses, pero ya nos encontramos en el mes de junio y los mismos continúan siendo un misterio.
Para perjuicio del país, no se puede pregonar transparencia y al mismo tiempo pretender la llegada de nuevas inversiones y la generación de más empleos si la información económica a que todos tenemos derecho no es brindada en su totalidad con profesionalismo, puntualidad y confiabilidad, características importantísimas sin las cuales dicha información nunca gozará ni de la credibilidad ciudadana ni de la del observador internacional.

101 años de Panamá América

 
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