Pocas expectativas genera viaje de Bush
La Casa Blanca anunció que el presidente estadounidense George W. Bush iniciaba del 8 al 14 de marzo un recorrido por diversos países de América Latina (AL) para subrayar el "compromiso" con el hemisferio. En opinión de destacados analistas internacionales, los mandatarios de EE.UU. (sean republicanos o demócratas), tienen por costumbre repetir una y otra vez este mismo argumento para explicar las razones de sus visitas a la región.
Sin embargo, lo que primero salta a la vista es que Bush inicia este viaje por cinco países cuando faltan escasos 22 meses para que termine su mandato, cuando el discurso "anti-Bush" ha ganado espacios presidenciales en AL, cuando ha disminuido el capital político de los republicanos confirmado por las elecciones parlamentarias de noviembre pasado; y cuando sus posibilidades de "influir" en el bloque que integran los países del MERCOSUR son prácticamente inexistentes, especialmente tras el reciente ingreso de Venezuela.
A ese panorama hay que agregar las dificultades que están teniendo los acuerdos de libre comercio que promovió su gobierno en los primeros seis años de su mandato en Latinoamérica, y que algunos de ellos no han sido aún ratificados por el Congreso estadounidense bajo control ahora de los demócratas. Esto ha originado cierto malestar entre las naciones, Panamá entre ellas, que ven con preocupación que puedan "naufragar" las expectativas depositadas en los tratados de libre comercio acordados, pues es un tema que ya no controla políticamente el mandatario norteamericano. ¿Podrá reactivar las relaciones con los vecinos del sur? Son pocas las expectativas que hay al respecto.
Sólo cinco países "amigos" (Colombia, Brasil, México, Uruguay y Guatemala) serán visitados en este viaje de Bush, y algunos de ellos están francamente desencantados con Washington. La gira de Bush genera pocas expectativas, aunque no deja de ser importante para resanar las relaciones con EE.UU. sin importar quién sea el presidente o el partido que controle el Congreso en ese país.
Sin embargo, lo que primero salta a la vista es que Bush inicia este viaje por cinco países cuando faltan escasos 22 meses para que termine su mandato, cuando el discurso "anti-Bush" ha ganado espacios presidenciales en AL, cuando ha disminuido el capital político de los republicanos confirmado por las elecciones parlamentarias de noviembre pasado; y cuando sus posibilidades de "influir" en el bloque que integran los países del MERCOSUR son prácticamente inexistentes, especialmente tras el reciente ingreso de Venezuela.
A ese panorama hay que agregar las dificultades que están teniendo los acuerdos de libre comercio que promovió su gobierno en los primeros seis años de su mandato en Latinoamérica, y que algunos de ellos no han sido aún ratificados por el Congreso estadounidense bajo control ahora de los demócratas. Esto ha originado cierto malestar entre las naciones, Panamá entre ellas, que ven con preocupación que puedan "naufragar" las expectativas depositadas en los tratados de libre comercio acordados, pues es un tema que ya no controla políticamente el mandatario norteamericano. ¿Podrá reactivar las relaciones con los vecinos del sur? Son pocas las expectativas que hay al respecto.
Sólo cinco países "amigos" (Colombia, Brasil, México, Uruguay y Guatemala) serán visitados en este viaje de Bush, y algunos de ellos están francamente desencantados con Washington. La gira de Bush genera pocas expectativas, aunque no deja de ser importante para resanar las relaciones con EE.UU. sin importar quién sea el presidente o el partido que controle el Congreso en ese país.