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Poder o democracia


Al examinar algunos de los últimos acontecimientos que se vienen dado en nuestro país en materia de política exterior, se observa un grave déficit de debate efectivo entre las fuerzas representativas locales, sobre los temas internacionales que comprometen a la nación entera. Este fenómeno viene ocurriendo abiertamente a la vista de todos, pues es innegable que el presidente Ricardo Martinelli cuenta con un respaldo casi absoluto de su pueblo, y la única oposición formal que tiene se encuentra en estado comatoso o inexistente. Esta omisión de debate ha permitido que el gobierno explote al máximo este vacío y, en consecuencia, proceda con mucha autonomía sabiendo que cuenta con el poder suficiente.

El peligro es que la agenda internacional podría en determinado momento, llegar a manejarse por los representantes del Gobierno con altos riesgos a largo plazo, pues en algunos casos se ofrecería a los sectores políticos nacionales un menú de asuntos pero como hechos consumados a los que les ha puede estar faltando perspectiva, limitando la capacidad política para anticipar algunas crisis. Incluso algunos sectores de opinión consideran que se podría estar comprometiendo a Panamá con temas altamente complejos como es el caso de la seguridad de nuestro territorio frente a las amenazas del crimen organizado internacional.

Si se adopta como práctica cotidiana esta forma de actuar, se podría privar a las instituciones panameñas de auténtica sustancia democrática, lo que se traduciría en una forma imprudente de actuar para asumir compromisos, ya que no se medirían las consecuencias a largo plazo. Poder o democracia son las dos caras opuestas de una misma moneda, a una de ella podría estársele subordinando.

101 años de Panamá América

 
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