default

Poder y chantaje


Todos los gobiernos tratan de influir en los medios de comunicación social y en los formadores de opinión. Esto es tan legítimo como el interés de cualquier persona o grupo en que se conozca su versión o “su verdad” en los temas públicos.

Sin embargo, hay un límite después del cual ese deseo pierde legitimidad, y es cuando se trata de manipular a los medios y a los formadores de opinión a través del soborno o del chantaje.

Una sociedad democrática vigorosa necesita medios de comunicación independientes que ayuden a que los gobernantes mantengan el rumbo correcto. Al decir “rumbo correcto” no nos referimos a la dirección que quieran los periodistas o los dueños de los medios, sino al respeto de la institucionalidad, al Estado de Derecho y a la prudencia en el gobierno. Nos referimos a la probidad en el manejo de los recursos públicos y a la efectividad en la ejecución de los programas gubernamentales; a la conducta ejemplar que debe revestir a los altos funcionarios, tanto en el ámbito público como en el privado.

Hay personas que se estrenarán en el servicio público en los próximos días, que deben comprender la labor periodística y no pensar que su experiencia personal con un medio o comunicador en particular es representativa de todos. Esto no es así. Panamá necesita medios de comunicación y formadores de opinión que no se dobleguen ante el soborno, ni se quiebren ante el chantaje; y también de gobernantes que comprendan que esto es lo mejor para la democracia y para su propia efectividad gubernamental.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América