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Poder y sometimiento


Un ser humano puede ser recordado por sus grandes realizaciones, o también por sus errores más graves. El CEN del PRD entra hoy en uno de los retos más fuertes de su carrera partidaria, y en este mismo renglón hay quienes se prenden del poder sin asco. Muchos que han saboreado sus mieles suelen esclavizarse, ignoran que al despegarse son más grandes que el poder. En este sentido, cada persona crea su propia imagen, por eso es que es imposible para un esclavo crear una sociedad libre. Ningún esclavo puede ser un líder colectivo, mucho menos un patriota. Un esclavo pertenece a la avaricia, al egoísmo y al dinero, a los activos, a las corporaciones, a los amigos o al mismo poder. Un patriota pertenece solamente a su país, pero ese patriotismo esta en el carácter de un ser libre.

No liberarse de la culpa u ocultarla detrás de alguien es una cualidad de mayor valentía en un ser humano. No basta hablar de la culpa, sino asumirla. El saber adjudicarse una responsabilidad y continuar con ese peso en las espaldas, es una señal de libertad. De ahí que la capacidad de aceptar la carga de errores propios es muestra de la verdadera fuerza y esta clase de valor solo se halla en una persona libre.

Hay momentos en que las decisiones importantes son inaplazables; hay quienes saben retirarse en señal de protesta, como desacuerdo, o por rechazo, o tal vez, porque el alma no resiste ver un escenario así. Pero hay también quienes huyen a las decisiones. El verdadero valor de la libertad es saber desprenderse, solo así se conserva por siempre. Quien no conoce este significado nunca sabrá transmitirlo a sus seguidores, al contrario, los convertirá en esclavos atrapados en un callejón sin salida, hacinados por su propio egoísmo.

101 años de Panamá América

 
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