Poderes político y económico
No es novedad la injerencia de las instituciones de crédito en los países del mundo, especialmente los subdesarrollados, de manera que han llegado a dictar las pautas en la existencia de los ciudadanos de gran parte de la tierra, como somos la mayoría de los pueblos pobres. Vemos la influencia nefasta que han tenido en la vida, cada vez más carente, de los individuos que no podemos zafarnos del yugo de las IFIS.
Si recordamos 1984, cuando el Presidente Barletta quiso imponer una ley para gravar servicios profesionales y otros elementos más, nos damos cuenta que ya, desde entonces, hacía su presencia el neoliberalismo En estos momentos, ha reaparecido la insistencia de las mismas intenciones a través de una Reforma Tributaria, con el pretexto de igualar los gravámenes equitativamente.
Ese neoliberalismo y la globalización han venido infiltrándose en la economía de los países pobres como referencia de los deseos de los ricos para su sobrevivencia. Es una lástima que el gobierno de entonces necesitara recurrir a préstamos, conscientes de no poder pagarlos más adelante. Así, pues, tenemos el endeudamiento que nos hace pertenecer en carne y alma a las instituciones de crédito para imponer sus teorías equivocadas.
111Mientras más pobres somos, menos podremos pagar la asfixiante deuda externa, obligados a caminar como caballos por caminos espinosos.
En la medida que los países cumplan con sus imposiciones, se empobrecen y les quitan las posibilidades de resurgir sobre la base propia, folclórica, pero conocida por cada uno a nombre de su subsistencia. Si ellos pensaran y dejaran de actuar inconscientemente, comprenderían el error que cometen. Mientras más pobres somos, menos podremos pagar la asfixiante deuda externa, obligados a caminar como caballos por caminos espinosos.
La economía de un país se basa en programas por parte del gobierno e inversiones por parte de la empresa privada. Lo importante es elaborar planes para reactivar la economía y dar seguridad a los inversionistas para incentivarlos a crear empleos. El gobierno no debe ser empleador; debe tener sólo las posiciones que permitan su desenvolvimiento, pero nunca actuar como bolsa de posiciones políticas. Se utiliza demasiado en planillas y burocracia. Si la mitad de los empleados públicos los absorbiera la empresa privada, daríamos un paso importante para salir del subdesarrollo, porque lograríamos disminuir el desempleo y levantar el nivel de vida de los panameños.
Estoy contenta con la aprobación de las leyes del FFD. Sin embargo, vemos nuevamente al gobierno sacar la cara por la reactivación económica. ¿Podríamos incentivar la mediana y pequeña empresa? ¿Imaginan la cantidad de personas que trabajarían para su propio negocio o privadamente ayudando a eliminar tanta política en el gobierno como ha sido costumbre por millones de años en Panamá?.
Si fuera posible desligar al gobierno de esa creación de empleos, estaríamos en condiciones de mejorar la inversión extranjera, de apoyo de organizaciones a la creación de empresas pequeñas, de trabajo informal. Pero, para esto se necesita también un cambio en la educación para enseñar a ser empresario y no sólo empleados dependientes de otros. Urge una seguridad jurídica, honestidad, seguridad política y que la intervención tripartita de gobierno, empresarios y trabajadores permita unirse sin intereses particulares, mirando el bienestar de la Patria y de aquellos compatriotas que hoy no tienen nada para llevar a sus mesas y dónde conseguir lo indispensable para llevar una vida digna.
Pero, mientras el poder económico mundial presione y domine por encima al poder político, será difícil actuar dentro de planes preconcebidos, ya que los gobernantes estarán sujetos a órdenes de las IFIS y no de las necesidades de los países.
Si recordamos 1984, cuando el Presidente Barletta quiso imponer una ley para gravar servicios profesionales y otros elementos más, nos damos cuenta que ya, desde entonces, hacía su presencia el neoliberalismo En estos momentos, ha reaparecido la insistencia de las mismas intenciones a través de una Reforma Tributaria, con el pretexto de igualar los gravámenes equitativamente.
Ese neoliberalismo y la globalización han venido infiltrándose en la economía de los países pobres como referencia de los deseos de los ricos para su sobrevivencia. Es una lástima que el gobierno de entonces necesitara recurrir a préstamos, conscientes de no poder pagarlos más adelante. Así, pues, tenemos el endeudamiento que nos hace pertenecer en carne y alma a las instituciones de crédito para imponer sus teorías equivocadas.
111Mientras más pobres somos, menos podremos pagar la asfixiante deuda externa, obligados a caminar como caballos por caminos espinosos.
En la medida que los países cumplan con sus imposiciones, se empobrecen y les quitan las posibilidades de resurgir sobre la base propia, folclórica, pero conocida por cada uno a nombre de su subsistencia. Si ellos pensaran y dejaran de actuar inconscientemente, comprenderían el error que cometen. Mientras más pobres somos, menos podremos pagar la asfixiante deuda externa, obligados a caminar como caballos por caminos espinosos.
La economía de un país se basa en programas por parte del gobierno e inversiones por parte de la empresa privada. Lo importante es elaborar planes para reactivar la economía y dar seguridad a los inversionistas para incentivarlos a crear empleos. El gobierno no debe ser empleador; debe tener sólo las posiciones que permitan su desenvolvimiento, pero nunca actuar como bolsa de posiciones políticas. Se utiliza demasiado en planillas y burocracia. Si la mitad de los empleados públicos los absorbiera la empresa privada, daríamos un paso importante para salir del subdesarrollo, porque lograríamos disminuir el desempleo y levantar el nivel de vida de los panameños.
Estoy contenta con la aprobación de las leyes del FFD. Sin embargo, vemos nuevamente al gobierno sacar la cara por la reactivación económica. ¿Podríamos incentivar la mediana y pequeña empresa? ¿Imaginan la cantidad de personas que trabajarían para su propio negocio o privadamente ayudando a eliminar tanta política en el gobierno como ha sido costumbre por millones de años en Panamá?.
Si fuera posible desligar al gobierno de esa creación de empleos, estaríamos en condiciones de mejorar la inversión extranjera, de apoyo de organizaciones a la creación de empresas pequeñas, de trabajo informal. Pero, para esto se necesita también un cambio en la educación para enseñar a ser empresario y no sólo empleados dependientes de otros. Urge una seguridad jurídica, honestidad, seguridad política y que la intervención tripartita de gobierno, empresarios y trabajadores permita unirse sin intereses particulares, mirando el bienestar de la Patria y de aquellos compatriotas que hoy no tienen nada para llevar a sus mesas y dónde conseguir lo indispensable para llevar una vida digna.
Pero, mientras el poder económico mundial presione y domine por encima al poder político, será difícil actuar dentro de planes preconcebidos, ya que los gobernantes estarán sujetos a órdenes de las IFIS y no de las necesidades de los países.