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¿Podremos resolver los problemas de educación con "$"?


Sólo si hemos de invertir ese dinero a través de la iniciativa privada y no la gubernamental o internacional. Esto se refleja con claridad si vemos que durante los últimos 40 años en que la ayuda a los países en desarrollo ha alcanzado $2.6 trillones gringos, que traducido al castellano equivale a 10 elevado a la octava potencia, ó 2,600,000,000,000,000,000, o un millón de billones gringos que en castellano debe decirse 2.6 quintillones, con el 25% de ello destinado al Sahara subafricano, y que ha fracasado en eliminar la pobreza y mejorar la educación.

La cacareada repartición de riqueza o la dádiva sólo es buena en pequeñas dosis; en ayuda para desastres y para ayudar a los gobiernos en adoptar buenas políticas públicas con apego al estado de derecho y derechos de propiedad.

Lo esencial para lograr desarrollo es una ciudadanía emprendedora o empresarial que sepa producir riqueza, tanto material como intelectual y moral.

Cuando tenemos gobiernos que no pueden ni cumplir con sus funciones básicas de seguridad ciudadana que pretenden hacerlo todas; inclusive producir medicamentos, transporte, agua, educación y más, podemos estar seguros que el resultado será pobreza. Las Naciones Unidas han reportado que la mayoría de los estudiantes que van a las escuelas públicas primarias en los países en vías de desarrollo, ¡casi no aprende nada!

Frente a esa terrible realidad, lo único que atinan hacer nuestros politiqueros es tirarle más dólares al problema con poco seso y pedir paciencia, pues: "estamos reformando". Pero resulta que en los países más pobres del mundo está apareciendo una luz. Y es que los padres de familia están abandonando las escuelas públicas en masa para enviar a sus hijos a privadas que sólo cobran unos dólares al mes. Qué sorpresa la mía cuando me enteré de que aquí, en Panamá, mi recepcionista envía a su hija a una escuela privada que sólo cuesta $17 al mes. ¿Estaremos abriendo los ojos?

Investigaciones realizadas muestran que en las escuelas privadas los profesores pasan más tiempo enseñando que en las públicas y que las aulas típicamente estaban mejor equipadas y todo a un coso muy inferior a las públicas; es decir, ¡calidad al menor precio!

Frente a esos estudios, una serie de organismos internacionales públicos y privados han comenzado a hacer algo que no hacían: destinar fondos para la educación privada. La calidad de enseñanza en estas escuelas está garantizada por la competencia que deben afrontar.

Aquí, en Panamá, visionarios como Herman Burns han invertido en extraordinarias escuelas privadas y con poco cacareo.

En la educación como en tantas otras actividades: transporte y tal, la solución no está en más dinero, sino en mejores políticas públicas y más descentralización.

101 años de Panamá América

 
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