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Polarización perjudicial


Desde hace algunos años, existe en Panamá una situación puramente mental y cultural que nos ha llevado a dividir opiniones, muchas veces, erradas. La libertad de pensar debe ser respetada, igual que la libertad de disentir; pero ambas deben utilizarse correctamente para beneficio de quien actúa de acuerdo al pensar y disentir. Cuando esa libertad se equivoca, puede contagiar a otros y traer como consecuencia un rechazo masificado de situaciones que sean beneficiosas o perjudiciales para el país.
Sin embargo, en nuestro país se vota en contra de algo y no a favor. Se apoya o ataca a las situaciones, no objetivamente, sino de acuerdo a las personas involucradas. Si leo una noticia, lo primero que debo hacer es pensar si la lógica nos dice sobre la veracidad o no de la misma. Sin embargo, si adverso al gobierno y la noticia también, la creo a pie juntilla sin importar cuál sea. Es decir, muchas veces actuamos sin pensar ni analizar la conveniencia o no de lo que está en juego.
Un ejemplo lo tenemos en el referéndum del "98 para modificar la Constitución y permitir la reelección presidencial inmediata. Cuando preguntaba a ciertas personas cuál sería su voto, me respondían que NO; al preguntar por qué, respondían que no querían a Pérez Balladares otro período como gobernante. ¿Crees que ha hecho un buen gobierno?, y decían que sí, pero que deseaban salir del PRD. ¿Piensas si hay o no ventaja en la reelección inmediata? Respondían: "eso no importa, lo principal es que se vaya el Toro y el PRD". Piensen si tengo o no razón. No me refiero si convenía o no el concepto de reelección, sólo veían el rechazo a una persona o facción política.
Lo peor es: estoy a favor o en contra de cierto régimen, persona o situación. No es que debamos ser cambiantes en nuestras opiniones, pero basta que algo lo diga el gobierno para que, inmediatamente, estén en contra, sea o no beneficioso y la duda carcome a la gente. Aunque sea la oposición que lo diga, está bien con tal de dar contra al gobierno.
Esa polarización que vamos profundizando ha hecho mucho daño al país. No quiero decir que deban o no estar a favor o en contra del gobierno; pero, al sectorizarse tomando partido sin análisis previo, sin leer entre líneas y viendo con objetividad, rechazamos, muchas veces alguna propuesta beneficiosa por el sólo hecho de venir de mis contrarios. La radicalización que hemos tomado nos lleva, muchas veces, a oponernos a algo de manera inmediata sin el previo análisis. No es cuestión de creer por venir de quien viene; eso tampoco porque no somos borregos para que nos lleven al matadero sin protestar, por lo menos; se trata de desmenuzar primero la noticia y buscarle lo bueno y lo malo, sopesarlo y tomar una determinación.
Los magistrados del Tribunal Electoral han encontrado una salida, pienso que honrosa, al problema de los plásticos sustraídos y piensan reemplazar las cédulas actuales por nuevas. Inmediatamente escuché a un personaje conocido y respetado, oponerse a lo mismo con razones que necesitan más estudio y que son refutables. Aclaró que no está inscrito en ningún partido político, pero que no lo podrán llevar a cabo y otras razones más sin peso.
Me pregunto, ¿esa persona ha conversado previamente con los magistrados y les ha preguntado si están o no preparados para hacerlo? Antes de emitir una opinión que, por provenir de él, es respetada y tenida en cuenta, ¿se llenó de los recursos antes de argumentar y luego analizó lo que conoce bien?
Señores, la polarización es perjudicial, igual que lo es la sectorización y la radicalización. No podemos actuar con el sentido de masa que nos dejamos llevar por lo primero que dicen. Seamos objetivos y racionemos antes de opinar, con conceptos serios, ya que estamos haciendo daño al país y los medios tienen su responsabilidad en esto.

101 años de Panamá América

 
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