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Polémicas religiosas


YO ESTUDIÉ EN el Colegio La Salle -de mediados del Siglo pasado-, donde recibí una formación muy buena en todos los aspectos. Uno de ellos era el religioso, enfocado, claro está, en la religión católica, pues ello era parte fundamental de las enseñanzas que allí se impartían y, a pesar de lo que pueda especularse, allí nos enseñaban a pensar, a diferenciar y a elegir sin fanatismos. Al menos yo lo vi así, y con el tiempo amplié mis horizontes religiosos, hasta el punto de que hoy día acepto todas las religiones como buenas, siempre y cuando en la práctica de las mismas no se incurra en ningún tipo de fanatismo, lo que incluye la tolerancia entre todas.
Sin embargo no niego que mi filosofía religiosa esté hoy más orientada hacia el hinduismo, con el que después de todo existen innegables paralelismos con el cristianismo. Las enseñanzas académicas de mis días de adolescente eran tan buenas, que, a través del estudio de la Historia y de la Filosofía, me convencí totalmente de que a pesar de lo que dijeran algunos, era cardinal separar los asuntos de la Iglesia con los del Estado, manteniendo un sumo respeto entre ambos poderes. Los ejemplos históricos adonde uno de estos poderes se inmiscuye con el otro, no son muy afortunados. Así que lo deseable es mantener un equilibrio, en el que se permita a cada uno practicar la religión que crea conveniente y fomentar la tolerancia de las diversas religiones que se practiquen en cada país.
El odio crea divisiones y las particiones, especialmente las de orientación religiosa, no convienen a las naciones, sino miren el ejemplo de la India, antaño unida, pero hoy en gran parte por culpa de los británicos, dividida en tres países: Pakistán, India y Bangla Desh. ¿Se imagina el lector una India unificada? No sólo sería el país más poblado del mundo, sino que al tener menos gastos de defensa y con tanto genio existente en cada una de estas naciones, serían un país muy rico y poderoso. Aún está fresca la polémica del largometraje "El Código de Da Vinci", película en fin, basada en un libro ameno pero de bases hipotéticas. Sin embargo, la disputa respecto al celibato de nuestro querido Señor Jesucristo me pareció exagerada y una pérdida de tiempo. De hecho, se acepta que Rama, Krishna y hasta Siddartha Gautama, mejor conocido como Buddha o Buda, que para el caso es lo mismo, todos tuvieron una mujer: Sita, Rada y Yashodhara, respectivamente, y hasta hijos. Estos tres personajes tienen carácter Divino y son considerados reencarnaciones del Dios Vishnú, de la Trimurti o Trilogía del Hinduismo. El hecho de haber tenido cónyuge no les quita lo omnipotente ni lo místico. De igual forma, si Cristo Jesús hubiese tenido pareja, ello no constituiría una mancha en su carácter de Dios y Salvador de la humanidad como le consideran los cristianos y de hecho, sería un signo importante e incontrovertible de que también se hizo hombre como es dogma. Como hombre, cualquier ser puede tener defectos, pero el tener pareja no es uno de ellos, sino una Ley natural.
La polémica que ha creado el deseo de algunos religiosos metidos a políticos de instituir un "Mes de las Sagradas Escrituras" en el país, me parece totalmente improcedente y una forma increíble de perder el tiempo discutiendo asuntos que no deben tener cabida en un foro humano como lo es la Asamblea Nacional.
La religión es un asunto de carácter individual, como bien lo expresa la Constitución. Si lo que se pretende es discutir asuntos religiosos, es de desear que lo hagan en foros religiosos; pero es muy poco prudente dilucidar estos temas en una Asamblea, que es un lugar que no se distingue precisamente por su santidad o misticismo. De hecho, debería existir un impedimento para que aquellos que se dedican al Servicio de Dios se dediquen a la política. No comprendo cómo se pueda mezclar lo sagrado con lo terrenal.
Un verdadero "Hombre de Dios" puede opinar de asuntos políticos como ciudadano que es, pero no debería dedicarse de lleno a la política porque el resultado es precisamente el que nos ocupa. Si se ama a Dios sobre todas las cosas, ¿cómo es posible mancillar su nombre en un foro de tal calaña, como lo es la Asamblea Nacional? Es suficiente con invocarle para que Ilumine a los que allí van a hacer leyes para el pueblo, pero no levantar polémicas cuando está muy claro que la religión es un asunto individual, que cada uno profesa y siente como mejor le parece.

101 años de Panamá América

 
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