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Policía del futuro


M ás allá del binomio usual de jolgorio y exceso de las fiestas carnestoléndicas y las especiales operaciones de control que la Policía debe desempeñar durante estos días, se ha producido un pequeño, pero significativo, atisbo del futuro. El éxito en la detención de 145 personas buscadas por la ley rebasó toda expectativa y todo planeamiento. La razón motora de esta nada desdeñable hazaña es muy sencilla: la Policía ha comenzado a utilizar nuevas tecnologías de la información y la comunicación, las llamadas “tics” por sus siglas. Este es el tipo de inversión pública que la seguridad de los ciudadanos necesita. Hay que comprar equipos, programas, instalaciones, entrenar al personal, dotarlos de un salario condigno con su perfil como profesionales de la seguridad y de allí en adelante se comienza a generar una ola de cambios que, bien encaminados, podría transformar de modo irreversible la lucha contra el crimen y ampliar las expectativas de las políticas de prevención. Dicho de otro modo, las leyes y las armas juegan un papel limitado en el mundo globalizado de hoy. Aparatos portátiles de conexión inalámbrica y bases de datos inteligentes podrían lograr en tiempo relativamente corto el gran avance que los ciudadanos esperan. Para esto se necesita un liderazgo con capacidad de visión estratégica y con el respaldo suficiente para ordenar las acciones que nos acercarán a un mañana deseado, en donde la aplicación de la ley sea una realidad posible y efectiva. Quizás solo entonces dejaremos de escuchar tonterías sobre la mano dura.

101 años de Panamá América

 
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