Policía y delincuencia
Todos los panameños estamos observando con justificada alarma el aumento de la delincuencia en Panamá. Los asaltos de día y de noche, los homicidios sin que se respete siquiera los sectores mejores custodiados, el tráfico y la captación de drogas; el muestreo de armas de todos los calibres que se dan en los actos delictivos, en fin, la ejecución de delitos de todas las cuantías prolifera en la ciudad y en el interior de la República siendo objeto de una crónica roja que cada vez se expresa con mayor profusión en todos los medios de comunicación.
Hay un hecho notorio que acompaña a estas actividades y es el de que un nuevo factor se suma a éstos con presencia y estilo colombianizante. Nuestros hermanos colombianos de todas las calidades comienzan a inundar el país, algunos alejándose y poniendo distancia con el peligro de las guerrillas y tratando de establecer negocios legítimos en Panamá; otros buscando el refugio indocumentado y lo que nos trae el narcotráfico y el contrabando de armas.
222 ...comienzan a inundar el país, algunos alejándose y poniendo distancia con el peligro de las guerrillas y tratando de establecer negocios legítimos ...otros buscando el refugio indocumentado...
Contra esta creciente marea de peligrosidad, nuestra Policía Nacional pierde cada día más terreno, pese a todos los esfuerzos de nuestros muchachos y a la eficiencia de nuestro primer instituto de seguridad. Y son eficientes porque lo demuestra la rapidez con que resuelven los casos delictivos, localizando y apresando a los delincuentes. No se puede negar esta capacidad de nuestros policías, lo que indica no sólo adiestramiento para combatir a los malhechores sino el arrojo y valentía de estos muchachos en sus acciones. Que no se hable de que hay una mala Policía, y que se diga que nuestra delincuencia, por muchas razones, cobra cada día más fuerza en nuestro país. Entra estas razones se encuentra la inmigración incontrolable de personas que deterioran el ambiente sano de Panamá, el desempleo cada día mayor que cunde en todas nuestra regiones, para no mencionar sino, dos de las causas principales que aúpan la delincuencia.
¿Cuáles son los remedios para paliar esta situación? Cada panameño que se sienta dueño de su seguridad, que vigile constantemente su entorno. La organización de la población civil motu - propio, por barriadas estableciendo asistencia mutua y coordinada para prevenir y atacar el delito. Si no vamos a esta situación de autodefensa personal, seremos objetos de toda clase de fechoría, vejámenes y hasta muerte. La Policía Nacional no puede sin esta ayuda prestar los servicios que la situación demanda. Si las guerrillas colombianas arrecian sus ataques internos, el éxodo de colombianos a nuestras tierras va a ser inevitable. No sabemos hasta dónde puede crearse un estado de inseguridad incontrolable internamente y hasta dónde la ayuda americana o en general del exterior, pueda contrarrestar esta peligrosidad.
Estamos en una vorágine de peligros insondables con la precaria situación económica y social que nos agobia, y el desbordamiento de la delincuencia que comienza a azotar inmisericordemente.
Otra de las exigencias de la ley vigente, dice que todos los ministerios, instituciones y dependencias del Estado, así como las empresas privadas que cuenten con una oficina de Relaciones Públicas, utilizarán los servicios de un director de Relaciones Públicas idóneo, al igual que las agencias de Publicidad que ofrezcan servicios de Relaciones Públicas.
Un grupo de entusiatas Relacionistas Públicos egresados de la Universidad de Panamá, decidieron crear el Colegio Nacional de Relaciones Públicas (CONAREP), el cual a pesar de haberse iniciado un par de años después de la invasión norteamericana a Panamá y formarse en pleno período democrático, no ha podido tener el auge deseado por sus gestores y también se encuentra en un letargo gremial, al igual que la Asociación Panameña de Profesionales de Relaciones Públicas (APPRP). Es hora de regresar a la unidad de los Relacionistas Públicos panameños, para lograr la superación individual, profesional y colectiva de esta noble profesión de servicio universal.
Hay un hecho notorio que acompaña a estas actividades y es el de que un nuevo factor se suma a éstos con presencia y estilo colombianizante. Nuestros hermanos colombianos de todas las calidades comienzan a inundar el país, algunos alejándose y poniendo distancia con el peligro de las guerrillas y tratando de establecer negocios legítimos en Panamá; otros buscando el refugio indocumentado y lo que nos trae el narcotráfico y el contrabando de armas.
222 ...comienzan a inundar el país, algunos alejándose y poniendo distancia con el peligro de las guerrillas y tratando de establecer negocios legítimos ...otros buscando el refugio indocumentado...
Contra esta creciente marea de peligrosidad, nuestra Policía Nacional pierde cada día más terreno, pese a todos los esfuerzos de nuestros muchachos y a la eficiencia de nuestro primer instituto de seguridad. Y son eficientes porque lo demuestra la rapidez con que resuelven los casos delictivos, localizando y apresando a los delincuentes. No se puede negar esta capacidad de nuestros policías, lo que indica no sólo adiestramiento para combatir a los malhechores sino el arrojo y valentía de estos muchachos en sus acciones. Que no se hable de que hay una mala Policía, y que se diga que nuestra delincuencia, por muchas razones, cobra cada día más fuerza en nuestro país. Entra estas razones se encuentra la inmigración incontrolable de personas que deterioran el ambiente sano de Panamá, el desempleo cada día mayor que cunde en todas nuestra regiones, para no mencionar sino, dos de las causas principales que aúpan la delincuencia.
¿Cuáles son los remedios para paliar esta situación? Cada panameño que se sienta dueño de su seguridad, que vigile constantemente su entorno. La organización de la población civil motu - propio, por barriadas estableciendo asistencia mutua y coordinada para prevenir y atacar el delito. Si no vamos a esta situación de autodefensa personal, seremos objetos de toda clase de fechoría, vejámenes y hasta muerte. La Policía Nacional no puede sin esta ayuda prestar los servicios que la situación demanda. Si las guerrillas colombianas arrecian sus ataques internos, el éxodo de colombianos a nuestras tierras va a ser inevitable. No sabemos hasta dónde puede crearse un estado de inseguridad incontrolable internamente y hasta dónde la ayuda americana o en general del exterior, pueda contrarrestar esta peligrosidad.
Estamos en una vorágine de peligros insondables con la precaria situación económica y social que nos agobia, y el desbordamiento de la delincuencia que comienza a azotar inmisericordemente.
Otra de las exigencias de la ley vigente, dice que todos los ministerios, instituciones y dependencias del Estado, así como las empresas privadas que cuenten con una oficina de Relaciones Públicas, utilizarán los servicios de un director de Relaciones Públicas idóneo, al igual que las agencias de Publicidad que ofrezcan servicios de Relaciones Públicas.
Un grupo de entusiatas Relacionistas Públicos egresados de la Universidad de Panamá, decidieron crear el Colegio Nacional de Relaciones Públicas (CONAREP), el cual a pesar de haberse iniciado un par de años después de la invasión norteamericana a Panamá y formarse en pleno período democrático, no ha podido tener el auge deseado por sus gestores y también se encuentra en un letargo gremial, al igual que la Asociación Panameña de Profesionales de Relaciones Públicas (APPRP). Es hora de regresar a la unidad de los Relacionistas Públicos panameños, para lograr la superación individual, profesional y colectiva de esta noble profesión de servicio universal.