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Policías panameños, ¿agentes del desorden?


Los recientes cambios de jefatura de la Policía Nacional dejan un mal sabor: el primer militar en la jefatura policial después de Ebrahim Asvat en 1990 no cumplió ni los siete meses en el cargo. ¿Improvisación, irresponsabilidad, peleas internas, relajo, falta de liderazgo? Mientras eso ocurre a lo interno de las agencias del orden, el hampa sigue haciendo de las suyas; en muchos casos, como el que relataré en donde los mismos policías se vuelven sus competidores.

El auge turístico y de inversiones que vive Panamá atrae a muchos extranjeros que no hablan español. Se desplazan por todo el territorio nacional; algunos buscando la mayor seguridad que ofrece el país, con el convencimiento de que los panameños somos más buena gente que los habitantes de otras latitudes. Me topo con muchos de ellos y la verdad es que me sorprenden al ver cómo nuestro país ha logrado cautivarlos.

Sin embargo, quienes supuestamente deben cuidar de los maleantes a esos nuevos habitantes -temporales y permanentes- del istmo, en muchos casos se aprovechan de ellos, hasta lograr ahuyentarlos. Me refiero específicamente a los policías de tránsito que por lugares remotos paran a conductores que al descubrir que no son de aquí, intentan trasquilar, haciendo su día con estas prácticas que creíamos desaparecidas.

Para atenuar estas situaciones que dejan muy mal a nuestro país, le ofrecí una idea a un jefe policial: la Policía Nacional, que tantas veces nos indica que son pocas las unidades que se prestan para estos actos de corrupción, debe emitir una circular en la que se indique qué debe hacer un turista -inclusive los nacionales- cuando sufren amedrentamiento de un policía que amenaza con poner una boleta o quitar los pasaportes, si no le dan a cambio una suma de dinero.

Esa circular, la cual la Cancillería debería traducir a los idiomas que más visitantes hablan: inglés, alemán, francés, e italiano, debería entregarse a todo aquel que llegue a Panamá o realice un trámite en Migración. Debe estar disponible en restaurantes, hoteles, agencias de viaje y de turismo, con el señalamiento de lo que hay que hacer en estos casos: apuntar el número del patrulla, de ser posible el nombre del policía, describir el lugar del incidente, llamar al número telefónico indicado la circular.

No puede ser que la Policía, en vez de servir de agente del orden, se convierta en una suerte de cuco para quienes vienen a Panamá en busca de paz y tranquilidad, olvidándose del efecto multiplicador que tienen los visitantes para nuestro país, en especial para su interior.

[gcochez@cableonda.net]

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