Política agropecuaria
No soy experta en el tema; sólo soy práctica, así que escribo lo que me dice la lógica. Hace tres años presenté un libro en el que trato el tema de la seguridad alimenticia, de la cual hablaba ya la ONU; hicieron caso omiso y continuaron presionando al sector agrícola hasta ahorcarlo y llevarlo al caos mundial. Recuerdo cuando quiso quitarse o se quitó el arancel a algunos productos con el consiguiente desastre; pero nadie hizo lo contrario.
He escrito sobre el adelanto que nos lleva Centroamérica en cuanto a agricultura y la necesidad de capacitar a los agricultores para mejorar su producción, en calidad y cantidad. Mientras, cada día bajan más los resultados productivos y nos vamos quedando sin comida. País que no produce corre el riesgo de no progresar, si no pregunten a Venezuela hace muchos años cuando empezaba el petróleo y éste no se come.
Si este gobierno tuviera una política alimentaria en vez de dar subsidios y prebendas para callar a la gente, no estaríamos en este problema. Lo peor es que queremos arreglar diciendo que es un mal mundial. Es cierto, pero somos un pedacito de tierra con necesidades diferentes y con facilidades para suplirlas. Sin embargo, no han sabido más que botar dinero en vez de solucionar de verdad los problemas del país. No se necesita ser economista, que todo lo enredan, para saber lo que he dicho. Pero las genialidades mundiales dispusieron lo contrario y ahora salen los de la ONU a decir sandeces cuando el problema arrecia.
Cuando era niña, en mi provincia se cultivaban pequeñas parcelas y comíamos. Junto con Chiriquí llegamos a ser los mayores productores de alimentos. Ahora mis paisanos venden sus tierras para echarse fresco con lo que les pagan, que no son utilizadas para el cultivo. Influidos por ideas de las organizaciones internacionales, nuestros gobernantes han equivocado el camino del sector productivo. ¡Qué lástima!
Cuando aquí nos metieron los arados de grandes tractores, observé en los campos de Francia trabajar con arados de bueyes. No tenemos regadíos, no se enseña a los agricultores a trabajar con mejores semillas y a sembrar lo que se necesita; quisieron que lo hicieran para la exportación. Ahora no somos ni industriales ni agrarios. Sólo nos queda el comercio, que ojalá no lo acaben también.
Con buen asesoramiento, el gobierno hubiera evitado la crisis y ayudado a los productores. Miren a Argentina y no repitamos lo mismo. Gobierno, despierta. Hasta cuándo PRD. Basta ya.
marisin@cableonda.net