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Política de casinos


Independientemente de quién tiene qué, y cómo lo consiguió, independientemente de si se lo quitan y se lo dan a otro, o no, este es un buen momento para discutir cuál debe ser la política del Estado panameño sobre las concesiones a empresas privadas para administrar casinos y las famosas “maquinitas”. Sería muy bueno que la nueva administración haga buenas sus promesas de campaña y lleve el cambio a todos los ámbitos en donde una política corrupta y corruptora ha contribuido a hacer a los panameños más pobres y millonarios a los que entran limpios al gobierno, pero disponen de un poder sin control para hacer negocios jugosos desde el sillón de funcionario. Lanzamos una propuesta tan sencilla como fácil de implementar: que solo se permitan los casinos y salas de maquinitas en los hoteles. Que no es bueno para la sociedad que los panameños comunes y corrientes tengan fácil acceso a meterse en una sala de juegos de azar que una empresa inescrupulosa ha colocado en su cuadra. De esta manera se estaría previniendo las peores formas de ludopatía y los males asociados a ella. Que se permita que los casinos operen en hoteles es a su vez un claro mensaje de que esas actividades no están prohibidas, pero sí están destinadas preferentemente a los turistas que tienen la capacidad de pagarse el vicio. Ahora tenemos una política de casinos que enferma a la sociedad y no hay cura ni control para los males que produce.

101 años de Panamá América

 
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