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Política de pacotilla


En un editorial polémico publicado el año pasado en este espacio, a las pocas semanas de la instalación del nuevo gobierno, advertíamos los peligros que se ciernen sobre la democracia cuando las autoridades obran sin conciencia de los límites de su mandato. Ese mandato no está en la cabeza de la gente, de las masas, pues lo que uno dice que la gente piensa, seguramente, se encuentra en su propia cabeza.

En vez de estar interpretando el “sentimiento” del pueblo, hacer gobierno exige que se tenga claridad acerca de los límites del poder público y de los controles que hay que imponerle a todo Gobierno antes de que se desboque.

En aquel editorial advertimos que “en algún momento vendrán contra los medios” y el tiempo pronto nos ha dado la razón. Uno puede reírse de la inocuidad de la propuesta, pero lo cierto es que el Presidente ahora piensa que tendremos un mejor país si la gente ve menos telenovelas, y si los noticieros televisivos reducen en unos minutos el reporte diario de notas policiales. Mientras, los fondos mal habidos en Gobiernos anteriores quedan protegidos por el silencio y la inacción gubernamental; la guerra de pandillas y carteles de la droga que se lleva a cabo en nuestro territorio se exacerba dejando un creciente saldo de muertes y robos; y la corrupción policial y judicial sigue siendo un discreto mal del que nadie quiere hablar, pero que no es posible ignorar. Más que noticias de pacotilla, nuestro mal es la política de pacotilla.

101 años de Panamá América

 
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