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Política e hidalguía


En razón de recientes declaraciones y comportamientos de políticos que riñen con los buenos modales, no tenemos que salir del territorio de esta querida República panameña para encontrar ejemplo de políticos hidalgos y combativos.

Francisco Antonio Arias Paredes es ese ciudadano que nos sirve de ejemplo. Procreado por uno de nuestros próceres de la independencia, actuó en política por los primeros 40 años de nuestra vida republicana promoviendo el progreso. Así actuó como diputado en el primer Gobierno de Belisario Porras, pasando luego al servicio exterior donde vivió el inicio de los movimientos revolucionarios en la Rusia zarista y en la Alemania republicana de Weimar. A su regreso al terruño apoyó, desde su fundación en 1923, al Dr. Ramón Mora Terrientes, inspirador del Movimiento de Acción Comunal que exigía pulcritud política a las autoridades nacionales y encabezó los actos revolucionarios que culminaron con la renuncia del presidente Florencio Harmodio Arosemena Guillén, el 2 de enero de 1931. Para formalizar sus actividades políticas, funda en 1931 el Partido Liberar Renovador y compite con Harmodio Arias Madrid en las elecciones nacionales de 1932.

No habían terminado los escrutinios y Don Pancho reconoce el triunfo del Dr. Arias Madrid. Este acto de hidalguía lo confirman como “EL CABALLERO DE LA POLÍTICA”, y se hace acreedor del respeto y admiración del pueblo panameño.

Don Pancho sigue dando ejemplos de hidalguía y honestidad política, conversa con su adversario, el Dr. Harmodio Arias Madrid para llevar a esta república por la sendas democráticas, y logran que se llame a una Asamblea Nacional Constituyente, que culmina el 1 de marzo de 1946 con la proclamación de una nueva Constitución, posiblemente la mas moderna y democrática que haya tenido Panamá.

El ejemplo de Don Pancho fue seguido por casi todos los contendientes perdedores de las campañas electorales que ha tenido el país, excepto ésta.

Don Pancho lo hizo antes de conocer los resultados oficiales, pero hoy, que el pueblo le ha otorgado un mandato indudable al candidato vencedor, un comportamiento acorde con la actitud de Don Pancho le hubiera permitido a la derrotada empinarse sobre los despojos y miserias y le daba la autoridad moral para constituirse en vocera de la futura oposición.

Cuánta falta nos hacen Don Pancho Arias y Don Manuel Antonio Carreño, y las enseñanzas que recogió en su manual señalando las formas más elementales y las reglas sobre los buenos modales para relacionarse en sociedad.

lisimacolopezylopez@hotmail.com

101 años de Panamá América

 
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