Política fiscal: Ley 20 debe derogarse
Los Estados modernos cuentan con dos instrumentos para incidir sobre el desarrollo económico de los países: la política monetaria y la política fiscal. En Panamá, por tener una economía dolarizada que depende de la evolución de la balanza de pagos, sólo tiene la política fiscal.
La Política Fiscal es uno de los instrumentos de Política Económica de mayor eficacia, que los gobiernos utilizan para alcanzar sus objetivos económicos y es la llave para la estabilización de las economías en desarrollo.
En todo país las operaciones de gobierno tienen un significativo impacto en la economía y la acción gubernamental se ejecuta sobre determinadas variables de política económica, con el fin de alcanzar los objetivos trazados en las áreas de estabilización económica, distribución del ingreso y crecimiento económico.
El gobierno es directamente responsable por una gran parte de la actividad económica a través del gasto público y la movilización de recursos; e indirectamente influye en las fuentes y los recursos que son utilizados por el sector privado. Por ende, un mal manejo de la Política Fiscal acarrea una serie de desequilibrios macroeconómicos y problemas, tales como una elevada inflación, un alto déficit fiscal y un crecimiento económico negativo. En circunstancias como éstas, la Política Fiscal es el centro, el "corazón" de la estrategia de ajustes de gobierno.
En materia de Política Fiscal, la acción gubernamental se ejecuta sobre determinadas variables claves de las finanzas públicas, como son los ingresos de gobierno, el gasto público y el financiamiento del déficit fiscal.
La Política Fiscal puede ser expansiva (incremento del gasto) o restrictiva (disminución del gasto), y se programa y ejecuta en función de las necesidades de la economía nacional y de las demandas sociales siempre crecientes. Es también un instrumento fundamental en el proceso de distribución del ingreso, pues el Estado se financia a través de los impuestos que deben guiarse en el principio de que el que más gana, más paga. Por lo tanto, la carga tributaria debe ser mayor sobre el capital que sobre el trabajo.
La Política Fiscal es también una decisión política del Estado que ejecuta el gobierno de turno, pues también se programa en función de los objetivos del bloque político que controla al Estado en un momento dado. Por tanto, el manejo del presupuesto general del Estado debe ser prudente y realista, y esto no se logra imponiéndole al gobierno camisas de fuerza que no puede cumplir.
Los que impulsaron la promulgación de la Ley 20, que limita el crecimiento de la deuda y del gasto público deben ser enviados a tomar clases de principios básicos de política fiscal. No tomaron en cuenta algunos precedentes históricos. Durante los "80, en Estados Unidos se promulgó una ley de equilibrio presupuestario que nunca fue cumplida. Los objetivos del gobierno de Reagan rebasaban los límites que imponía esa ley y tuvo que ser derogada. En Europa, el denominado Pacto de Estabilidad que impone límites al gasto público ha sido permanentemente violado por los Estados Miembros de la Unión Europea. Esto lo que revela es que el manejo y ejecución del presupuesto no es sólo un problema técnico, sino de índole política. En Argentina se promulgó la ley del déficit cero, que no pudo ser cumplida y cuya aplicación fue una de las causas que llevó al desastre económico que sufre ese país.
Otro aspecto fundamental de la inconveniencia de esta ley es que no se tomó en cuenta que, en virtud del carácter dolarizado de nuestra economía, la evolución de las tasas de interés es definida por el oligopolio bancario y no por un banco central. Desde la fundación del centro bancario, hace más de 30 años, las tasas de interés activas (sobre préstamos) en Panamá oscilan entre un 9 al 14% anual. Es decir, el costo del dinero en Panamá es caro. Esto lo que indica en términos macroeconómicos es que el oligopolio bancario ejecuta una política de crédito restrictiva, que limita la cantidad de dinero en circulación (oferta monetaria). Si esto se combina con los efectos prácticos de la Ley 20 que restringe el gasto público, lo que se dará en términos reales es una recesión económica inducida (provocada), lo que condenará a Panamá a un permanente estado de atonía (debilidad) económica.
El buen gobierno programa políticas fiscales prudentes y la prudencia en este caso es el resultado de las costumbres de la sociedad política en el buen manejo de las finanzas públicas. Y las camisas de fuerza como la Ley 20 no son útiles, porque sólo engendran problemas, tal como lo revela la reciente aplicación de la misma que redujo en más de mil millones el presupuesto del 2003 con relación al 2002, particularmente en las áreas sociales. Por lo tanto, debe ser derogada inmediatamente.
Quienes están adscritos a la red son los que envían los resultados de sus laboratorios, pero no hay obligatoriedad, a diferencia de Estados Unidos donde el que acredita es el CDC (Centro de Control de Enfermedades de Atlanta, Georgia) y todos los laboratorios tienen que llenar un formulario y están sujeto a supervisión, afirma Poveda.
Esta supervisión es necesaria "porque el problema principal es que involucra mucho dinero y todo el mundo trata de promocionar las tasas de embarazos que muchas veces no son reales y definitivamente hay que verificar para que las personas sepan cuáles son las tasas de embarazo a los laboratorios que van".
Para la Iglesia Católica, y una parte de la comunidad científica, el debate se centra en el uso de los embriones. Para la Iglesia, desde el momento de la fecundación hay vida y un embrión es una persona que, como tal, merece ser preservado y no puede ser objeto de manipulaciones científicas.
El padre de la oveja Dolly, Ian Wilmut, en cambio, argumenta a favor de las investigaciones con embriones humanos. Dice que: "El embrión es un hombre en potencia, pero no es una persona. No contiene todavía la diversificación del sistema nervioso. Por eso estoy a favor de usarlo para la producción de células que servirían para curar enfermedades degenerativas".
Para el científico, lo inaceptable y antiético es el despilfarro de miles de embriones que, al no ser destinados a la investigación, su futuro es la destrucción. "Me parece un desperdicio inmoral destruir embriones que podrían transformarse en útiles para la investigación. Somos partidarios de trabajar sobre todas las fuentes posibles de células, ya que cada una tiene ventajas y desventajas y no sabemos, aún cuál es la mejor".
Wilmut, quien se opone a la clonación humana, apoya el uso de células primordiales provenientes de adultos humanos y material genético aún de otras especies.
En tanto el padre Orlando Rivera, asesor de Pastoral Familiar en la Arquidiócesis de Panamá, manifiesta que la Iglesia parte de un principio ético y moral en el cual siempre y cuando se respete la naturaleza, no habría objeción ética para los trabajos sobre investigación genética.
"Si la investigación va en búsqueda de respetar la vida humana, debe respetar la unicidad del individuo como un sujeto, no como un objeto", reafirmó.
"En este sentido, lo que se quiere defender es la dignidad de la vida humana desde el inicio en la concepción hasta su final natural", advirtió el sacerdote.
Referente al uso de las células que se obtienen de los embriones, dijo que ponen en riesgo la vida de éste. "La Iglesia considera al embrión como el punto de partida de una vida humana. Para nosotros embrión es igual a vida humana".
"Si se respeta la dignidad de la vida y de la persona humana, ya desde un principio está todo allí, no se le va agregar a ese embrión otro elemento para que sea persona, ya es persona".
En este punto el mundo se divide en dos: los que piensan que hay vida desde el momento de la fecundación y quienes defienden la tesis después de los 14 días, cuando se dan las primeras manifestaciones del sistema nervioso.
El sacerdote manifiesta que si los científicos dicen que en esos 14 días previos "lo que hay es un montón de células, bueno, agrupemos un montón de células y esperemos 14 días para ver qué pasa, a ver si se va a formar un ser humano".
Explicó que en la naturaleza misma hay un caso de clonación a nivel de humanos que son los gemelos, pero cada uno es distinto; aun cuando tienen el mismo código genético, hay elementos que los diferencian en su personalidad.
La palabra clonación despierta en algunos fascinación, en otros, temor e inclusive horror. La Organización de Naciones Unidas (ONU) iniciará el próximo año la discusión de un tratado internacional para prohibir la clonación de seres humanos.
Delegaciones de Francia y Alemania ante la ONU lideran la iniciativa, que ya tiene respaldo de más de 50 países, entre ellos Argelia, Bangladesh, Brasil, Canadá, China, Irlanda, Italia, Gran Bretaña, Jordania, Rusia y Suecia.
Los países donde existe una mayor oposición a la clonación como España y Alemania, lo evidencian con su legislación.
En Alemania es una prueba fehaciente visualizan que la grave amenaza a la dignidad humana que constituye la clonación reproductiva es razón suficiente para procurar un instrumento jurídico obligatorio.
Por ahora los científicos panameños no tienen intenciones de incursionar en esta práctica. Las autoridades de salud no aceptan la clonación de seres humanos ni de ningún tipo y según el ministro Fernando Gracia, es un tema que habrá que analizar en su momento, cuando llegue.
El Dr. Carlos Díaz Urriola, director del Centro Fertility Group Panama, explica que los dueños de laboratorios de fertilidad tienen que recurrir a consultorías extranjeras, para su aprobación, específicamente a la Red Latinoamericana, "pero en Panamá nadie se ha dignado en crear ningún mecanismo para hacer válido los laboratorios".
"Lo que pasa es que los laboratorios se rigen por la calidad ética de los dueños de los laboratorios y de los propios directores de los centros, por los resultados que uno da, los embarazos que uno obtiene y la certificación de los estudios que uno ha realizado y los congresos en que ha participado", enfatizó.
Entonces, ¿todo está en las manos de un médico? "Eticamente nosotros (los especialistas) sabemos quién es quién; quién hace las cosas bien y quién no. Por ejemplo, si llega el Dr. Carlos Moreno - jefe del Centro de Investigación en Reproducción del Hospital Santo Tomás- y quiere abrir su laboratorio, yo sé dónde se estrenó, conozco de dónde viene y eso nadie va a ponerle ninguna objeción".
Díaz Urriola comenta que cuando él empezó a trabajar en esta rama no hubo ningún problema porque obtuvo embarazos y pruebas fehacientes, inclusive el ministro de Salud de ese momento, el Dr. Guillermo Rolla Pimentel, atendió a una conferencia donde él planteaba los primeros casos y lo avaló. "Tengo las cartas, pero no hay un mecanismo, una organización que avale; sólo la credibilidad y el paciente la tiene por los resultados que uno brinda".
Díaz Urriola fue abordado porque además de tener más de 15 años de experiencia en esta especialidad, fue estudiante del Dr. Elkin Lucena. Estudió en el Centro Colombiano de Fertilidad y Esterilidad (CECOLFES).
Sobre CECOLFES, Díaz Urriola comentó que ha tenido ciertas informaciones de que ha variado en relación a cuando él estudió, con una beca de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), ya que era un centro didáctico universitario, pero "en estos momentos no sé en qué está".
En Fertility Group Panama se trabaja en fertilidad in vitro, con manejo y elección de embriones, así como con inyección citoplasmática de espermatozoides en óvulos humanos con fines única y exclusivamente terapéuticos, no de investigación ni clonación, para resolverle el problema a la pareja, y no con investigaciones por embarazo de cerdos ni para hacer experimentos con clonaciones.
Dijo que para incursionar en este campo se necesita una regulación porque las decisiones científicas tienen que ser sometidas a criterio ético de grupo.
Criticó la intención del Dr.Lucena y las catalogó como "puro marketing". Indicó: "...el mercado se le acabó en su país, creo, y encontró aquí a la persona que es semilla fértil para hacer ese tipo de cosas".
El especialista fue presidente de la Sociedad de Ginecología y Obstetricia de la Sección de Infertilidad. Los primeros bebés probetas que trajo al mundo ya van para secundaria.
La Política Fiscal es uno de los instrumentos de Política Económica de mayor eficacia, que los gobiernos utilizan para alcanzar sus objetivos económicos y es la llave para la estabilización de las economías en desarrollo.
En todo país las operaciones de gobierno tienen un significativo impacto en la economía y la acción gubernamental se ejecuta sobre determinadas variables de política económica, con el fin de alcanzar los objetivos trazados en las áreas de estabilización económica, distribución del ingreso y crecimiento económico.
El gobierno es directamente responsable por una gran parte de la actividad económica a través del gasto público y la movilización de recursos; e indirectamente influye en las fuentes y los recursos que son utilizados por el sector privado. Por ende, un mal manejo de la Política Fiscal acarrea una serie de desequilibrios macroeconómicos y problemas, tales como una elevada inflación, un alto déficit fiscal y un crecimiento económico negativo. En circunstancias como éstas, la Política Fiscal es el centro, el "corazón" de la estrategia de ajustes de gobierno.
En materia de Política Fiscal, la acción gubernamental se ejecuta sobre determinadas variables claves de las finanzas públicas, como son los ingresos de gobierno, el gasto público y el financiamiento del déficit fiscal.
La Política Fiscal puede ser expansiva (incremento del gasto) o restrictiva (disminución del gasto), y se programa y ejecuta en función de las necesidades de la economía nacional y de las demandas sociales siempre crecientes. Es también un instrumento fundamental en el proceso de distribución del ingreso, pues el Estado se financia a través de los impuestos que deben guiarse en el principio de que el que más gana, más paga. Por lo tanto, la carga tributaria debe ser mayor sobre el capital que sobre el trabajo.
La Política Fiscal es también una decisión política del Estado que ejecuta el gobierno de turno, pues también se programa en función de los objetivos del bloque político que controla al Estado en un momento dado. Por tanto, el manejo del presupuesto general del Estado debe ser prudente y realista, y esto no se logra imponiéndole al gobierno camisas de fuerza que no puede cumplir.
Los que impulsaron la promulgación de la Ley 20, que limita el crecimiento de la deuda y del gasto público deben ser enviados a tomar clases de principios básicos de política fiscal. No tomaron en cuenta algunos precedentes históricos. Durante los "80, en Estados Unidos se promulgó una ley de equilibrio presupuestario que nunca fue cumplida. Los objetivos del gobierno de Reagan rebasaban los límites que imponía esa ley y tuvo que ser derogada. En Europa, el denominado Pacto de Estabilidad que impone límites al gasto público ha sido permanentemente violado por los Estados Miembros de la Unión Europea. Esto lo que revela es que el manejo y ejecución del presupuesto no es sólo un problema técnico, sino de índole política. En Argentina se promulgó la ley del déficit cero, que no pudo ser cumplida y cuya aplicación fue una de las causas que llevó al desastre económico que sufre ese país.
Otro aspecto fundamental de la inconveniencia de esta ley es que no se tomó en cuenta que, en virtud del carácter dolarizado de nuestra economía, la evolución de las tasas de interés es definida por el oligopolio bancario y no por un banco central. Desde la fundación del centro bancario, hace más de 30 años, las tasas de interés activas (sobre préstamos) en Panamá oscilan entre un 9 al 14% anual. Es decir, el costo del dinero en Panamá es caro. Esto lo que indica en términos macroeconómicos es que el oligopolio bancario ejecuta una política de crédito restrictiva, que limita la cantidad de dinero en circulación (oferta monetaria). Si esto se combina con los efectos prácticos de la Ley 20 que restringe el gasto público, lo que se dará en términos reales es una recesión económica inducida (provocada), lo que condenará a Panamá a un permanente estado de atonía (debilidad) económica.
El buen gobierno programa políticas fiscales prudentes y la prudencia en este caso es el resultado de las costumbres de la sociedad política en el buen manejo de las finanzas públicas. Y las camisas de fuerza como la Ley 20 no son útiles, porque sólo engendran problemas, tal como lo revela la reciente aplicación de la misma que redujo en más de mil millones el presupuesto del 2003 con relación al 2002, particularmente en las áreas sociales. Por lo tanto, debe ser derogada inmediatamente.
Quienes están adscritos a la red son los que envían los resultados de sus laboratorios, pero no hay obligatoriedad, a diferencia de Estados Unidos donde el que acredita es el CDC (Centro de Control de Enfermedades de Atlanta, Georgia) y todos los laboratorios tienen que llenar un formulario y están sujeto a supervisión, afirma Poveda.
Esta supervisión es necesaria "porque el problema principal es que involucra mucho dinero y todo el mundo trata de promocionar las tasas de embarazos que muchas veces no son reales y definitivamente hay que verificar para que las personas sepan cuáles son las tasas de embarazo a los laboratorios que van".
Para la Iglesia Católica, y una parte de la comunidad científica, el debate se centra en el uso de los embriones. Para la Iglesia, desde el momento de la fecundación hay vida y un embrión es una persona que, como tal, merece ser preservado y no puede ser objeto de manipulaciones científicas.
El padre de la oveja Dolly, Ian Wilmut, en cambio, argumenta a favor de las investigaciones con embriones humanos. Dice que: "El embrión es un hombre en potencia, pero no es una persona. No contiene todavía la diversificación del sistema nervioso. Por eso estoy a favor de usarlo para la producción de células que servirían para curar enfermedades degenerativas".
Para el científico, lo inaceptable y antiético es el despilfarro de miles de embriones que, al no ser destinados a la investigación, su futuro es la destrucción. "Me parece un desperdicio inmoral destruir embriones que podrían transformarse en útiles para la investigación. Somos partidarios de trabajar sobre todas las fuentes posibles de células, ya que cada una tiene ventajas y desventajas y no sabemos, aún cuál es la mejor".
Wilmut, quien se opone a la clonación humana, apoya el uso de células primordiales provenientes de adultos humanos y material genético aún de otras especies.
En tanto el padre Orlando Rivera, asesor de Pastoral Familiar en la Arquidiócesis de Panamá, manifiesta que la Iglesia parte de un principio ético y moral en el cual siempre y cuando se respete la naturaleza, no habría objeción ética para los trabajos sobre investigación genética.
"Si la investigación va en búsqueda de respetar la vida humana, debe respetar la unicidad del individuo como un sujeto, no como un objeto", reafirmó.
"En este sentido, lo que se quiere defender es la dignidad de la vida humana desde el inicio en la concepción hasta su final natural", advirtió el sacerdote.
Referente al uso de las células que se obtienen de los embriones, dijo que ponen en riesgo la vida de éste. "La Iglesia considera al embrión como el punto de partida de una vida humana. Para nosotros embrión es igual a vida humana".
"Si se respeta la dignidad de la vida y de la persona humana, ya desde un principio está todo allí, no se le va agregar a ese embrión otro elemento para que sea persona, ya es persona".
En este punto el mundo se divide en dos: los que piensan que hay vida desde el momento de la fecundación y quienes defienden la tesis después de los 14 días, cuando se dan las primeras manifestaciones del sistema nervioso.
El sacerdote manifiesta que si los científicos dicen que en esos 14 días previos "lo que hay es un montón de células, bueno, agrupemos un montón de células y esperemos 14 días para ver qué pasa, a ver si se va a formar un ser humano".
Explicó que en la naturaleza misma hay un caso de clonación a nivel de humanos que son los gemelos, pero cada uno es distinto; aun cuando tienen el mismo código genético, hay elementos que los diferencian en su personalidad.
La palabra clonación despierta en algunos fascinación, en otros, temor e inclusive horror. La Organización de Naciones Unidas (ONU) iniciará el próximo año la discusión de un tratado internacional para prohibir la clonación de seres humanos.
Delegaciones de Francia y Alemania ante la ONU lideran la iniciativa, que ya tiene respaldo de más de 50 países, entre ellos Argelia, Bangladesh, Brasil, Canadá, China, Irlanda, Italia, Gran Bretaña, Jordania, Rusia y Suecia.
Los países donde existe una mayor oposición a la clonación como España y Alemania, lo evidencian con su legislación.
En Alemania es una prueba fehaciente visualizan que la grave amenaza a la dignidad humana que constituye la clonación reproductiva es razón suficiente para procurar un instrumento jurídico obligatorio.
Por ahora los científicos panameños no tienen intenciones de incursionar en esta práctica. Las autoridades de salud no aceptan la clonación de seres humanos ni de ningún tipo y según el ministro Fernando Gracia, es un tema que habrá que analizar en su momento, cuando llegue.
El Dr. Carlos Díaz Urriola, director del Centro Fertility Group Panama, explica que los dueños de laboratorios de fertilidad tienen que recurrir a consultorías extranjeras, para su aprobación, específicamente a la Red Latinoamericana, "pero en Panamá nadie se ha dignado en crear ningún mecanismo para hacer válido los laboratorios".
"Lo que pasa es que los laboratorios se rigen por la calidad ética de los dueños de los laboratorios y de los propios directores de los centros, por los resultados que uno da, los embarazos que uno obtiene y la certificación de los estudios que uno ha realizado y los congresos en que ha participado", enfatizó.
Entonces, ¿todo está en las manos de un médico? "Eticamente nosotros (los especialistas) sabemos quién es quién; quién hace las cosas bien y quién no. Por ejemplo, si llega el Dr. Carlos Moreno - jefe del Centro de Investigación en Reproducción del Hospital Santo Tomás- y quiere abrir su laboratorio, yo sé dónde se estrenó, conozco de dónde viene y eso nadie va a ponerle ninguna objeción".
Díaz Urriola comenta que cuando él empezó a trabajar en esta rama no hubo ningún problema porque obtuvo embarazos y pruebas fehacientes, inclusive el ministro de Salud de ese momento, el Dr. Guillermo Rolla Pimentel, atendió a una conferencia donde él planteaba los primeros casos y lo avaló. "Tengo las cartas, pero no hay un mecanismo, una organización que avale; sólo la credibilidad y el paciente la tiene por los resultados que uno brinda".
Díaz Urriola fue abordado porque además de tener más de 15 años de experiencia en esta especialidad, fue estudiante del Dr. Elkin Lucena. Estudió en el Centro Colombiano de Fertilidad y Esterilidad (CECOLFES).
Sobre CECOLFES, Díaz Urriola comentó que ha tenido ciertas informaciones de que ha variado en relación a cuando él estudió, con una beca de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), ya que era un centro didáctico universitario, pero "en estos momentos no sé en qué está".
En Fertility Group Panama se trabaja en fertilidad in vitro, con manejo y elección de embriones, así como con inyección citoplasmática de espermatozoides en óvulos humanos con fines única y exclusivamente terapéuticos, no de investigación ni clonación, para resolverle el problema a la pareja, y no con investigaciones por embarazo de cerdos ni para hacer experimentos con clonaciones.
Dijo que para incursionar en este campo se necesita una regulación porque las decisiones científicas tienen que ser sometidas a criterio ético de grupo.
Criticó la intención del Dr.Lucena y las catalogó como "puro marketing". Indicó: "...el mercado se le acabó en su país, creo, y encontró aquí a la persona que es semilla fértil para hacer ese tipo de cosas".
El especialista fue presidente de la Sociedad de Ginecología y Obstetricia de la Sección de Infertilidad. Los primeros bebés probetas que trajo al mundo ya van para secundaria.