default

Política o politiquería


Continúan circulando nombres de posibles candidatos y candidatas presidenciales y para otros cargos, y también abundan las posibles combinaciones o alianzas electorales mirando hacia mayo de 1999. Las razones que se esgrimen para favorecer a uno u otra hacen énfasis en caudal electoral, recursos económicos, apoyos foráneos y prácticamente nadie habla de programas de gobierno o planteamientos sólidos frente a los problemas nacionales. Más se asemeja a una carrera de caballos que a un torneo político que decidirá en parte el futuro del país.
¿Cuál es la posición de los pre candidatos o aspirantes y las fuerzas políticas, con relación a la apremiante agenda nacional que hoy nos desafía? ¿Cómo analizan el actual modelo económico? ¿Qué consecuencias tienen para los diversos sectores? ¿Cómo imbricar el crecimiento económico con la equidad social? ¿Cómo fortalecer la democracia política y la participación social? ¿Cuál es su posición respecto al tema ambiental y su relación con inversiones mineras, industriales, infraestructuras? ¿Cuál es el futuro del agro panameño, y de sus habitantes campesinos e indígenas los más pobres entre los pobres en este país? ¿Qué hacer con la Frontera Este? ¿Cómo enfrentar la multiforme violencia colombiana sin remilitarizar el país sea interna (cuarteles) o externamente (bases)? ¿Cuál es el programa para tratar la violencia social y la desintegración familiar? ¿Cómo frenar la corrupción pública y privada? ¿Alternativas para los jóvenes? La necesidad de una estrategia de descentralización y desarrollo local? ¿Cuál es el esquema de integración regional para nuestro país? ¿Cómo integrar a los y las mejores unidades al servicio del país? ¿Existen muchas preguntas más que deberíamos responder los y las que aspiran dirigir este país.
Pero la responsabilidad no es únicamente de partidos o aspirantes sino del conjunto social, pues la cultura política que atraviesa nuestras expresiones individuales y colectivas, no hacen más que confirmar que "En América Latina parecieran predominar rasgos de la cultura política que juegan roles muy importantes en las elecciones. Es el caso de las diversas denominaciones típicas de liderazgo: "caudillismo", "cacicazgo" o de bases de legitimidad: "populismo", "revolución", "patrimonialismo", etc. La mezcla de centralismo y de personalizar el poder es un hecho histórico tangible en la historia política y electoral en toda la región y constituye hoy un elemento muy relevante para explicar el comportamiento político y electoral latinoamericano". (Diccionario Electoral).
Cuál es la trayectoria de los y las aspirantes? ¿Cuál es su ejecutoria real y palpable a favor de la comunidad? Su ejecutoria es una garantía para asegurar la mantención y profundización de los intereses nacionales? Expresan una ética política y un comportamiento honesto tanto el o la aspirante como sus seguidores o fuerzas que lo respaldan? Es un liderazgo democrático con capacidad de compartir o de sumar, o es un cambio un liderazgo autocrático o paternalista que ahoga iniciativas e impone su voluntad? ¿Cuál es el nivel de equilibrio emocional, tiene capacidad negociadora, sabe escuchar y tomar decisiones mesuradamente?
Las alianzas políticas Tienen como sola finalidad el aferrarse, "ganar" el poder o un objetivo de impulsar un programa de gobierno al servicio de los intereses nacionales y sociales? Qué ofrecen, tienen capacidad y voluntad para cumplirlo? Impulsan el clientelismo, la manipulación, el engaño, la compra de las conciencias o en cambio trabajan respetuosamente con campañas limpias y orientadoras de la comunidad? ¿Tienen capacidad para educar a la población?
¿O sólo siguen la corriente para ganar voto? Es decir, por ejemplo, partidos políticos que aceptan la permanencia de presencia militar exógena sabiendo que eso es negativo para el país, porque las encuestas dicen que la gente la acepta, y no emprenden un proceso de orientación a la ciudadanía para explicarle lo funesto de esa decisión.
Los panameños y panameñas debemos aprender a diferenciar la política de los carnavales. Los procesos políticos conllevan una gran responsabilidad porque delegamos nuestra capacidad de decisión en personas e identidades, que portadores de ese poder acumulado tienen la capacidad de hacer y deshacer. No es un carnaval donde el mi|rcoles de cenizas se diluye la farsa y languidece Calle Arriba y Calle Abajo, sino es una realidad que premia o paga muy caro, con hondas repercusiones. Los dos referéndums que aparentemente se realizarán este año es el anticipo de lo que vendrá. No votaremos por candidatos humanos, sino por posiciones. En el CMA si estás de acuerdo o no con la continuación de una presencia militar en nuestro suelo, en el segundo, si estás de acuerdo o no con la reelección presidencial. Son decisiones mayúsculas que no se fuman en pipa. Además serán como un test que medirá nuestra madurez democrática. La idoneidad del Tribunal Electoral. La capacidad democrática de nuestros dirigentes políticos y sociales. El desarrollo de la sociedad civil. Nuestra voluntad de ser más nación. La conciencia ciudadana.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América