Política para todos o todos para el político
AL FINALIZAR el año 2006, la contradicción coyuntural entre los Organos del Estado, a propósito del cambio de la Ley orgánica de la PTJ, para destituir a su Director General, provoca algunas reflexiones acerca del Gobierno y los políticos que debemos tener en cuenta como sociedad.
En 2005 se creó la Comisión del Pacto de Estado por la Justicia, que concluyó en recomendaciones que no han sido puestas en ejecución hasta la fecha, con el consecuente perjuicio para los usuarios del sistema de justicia, al que se le endilgan responsabilidades propias y ajenas. Por eso es evidente que el cambio de la Ley Orgánica de la PTJ no obedece al afán de mejorar la justicia. La Presidenta de la Corte Suprema ha sugerido una intromisión del Ejecutivo en ese Organo estatal, evidenciando pugnas por espacios de poder, propios de gobiernos autocráticos y despóticos.
Si a la crisis desatada le sumamos la falta de atención a un cúmulo de justas reclamaciones de los trabajadores; el manejo férreamente centralizado del poder político por parte de las autoridades nacionales; las respuestas a regañadientes a algunos sectores de la población; la total ausencia de promoción de organización de las comunidades; y las respuestas cosméticas a los cuestionamientos de la sociedad civil organizada, podríamos concluir con Frei Betto que se puede estar produciendo la inversión de la política, en donde se ha absolutizado la voluntad del gobernante en vez de la de los gobernados. "En política sucede la inversión cuando la voluntad del gobernante y/o de su partido se vuelve paradigma, y no la de los gobernados", ha expresado el insigne autor mencionado. "La vocación se transmuta en profesión. El partido en mera máquina electorera. Se fetichiza la política y se corrompe la subjetividad del político. Fetichismo deriva de fetiche, ídolo hecho por manos humanas. Es sinónimo de idolatría. En política fetichismo es la absolutización de la voluntad del político".
En ese punto, se olvida que los políticos son servidores públicos, que tienen el encargo de administrar el Estado, por mandato del pueblo y que deben hacerlo de acuerdo a los intereses de las mayorías, eliminando las causas de la desigualdad y la inequidad social. No pueden olvidar que ese es el objetivo de gobernar y no el hacer de la política una forma de vida para enriquecerse. Sin embargo ocurre a menudo que quien se inicia en política como un militante para cambiar el status quo, termina siendo cambiado por el sistema y olvida sus orígenes.
"El pueblo, el pobre, el oprimido le parecen incómodas abstracciones. Incluso siente cierto malestar cuando alguien intenta hacerle reflejar su rostro en el espejo del pasado. Como Fausto, vendió su alma al demonio. Apegado al poder, sus ambiciones personales pasan a tener mayor relevancia que el servicio a quien le confirió el mandato", insiste Betto.
El barón de Montesquieu escribió en su obra "El espíritu de las Leyes" que "virtud política" es el amor a la patria y a la igualdad y que en política "hombre de bien" es el que obra por amor y respeto a las leyes de su país.
De acuerdo a lo descrito y la lucha por espacios de poderes, en donde ni la ley ni los intereses del pueblo cuentan para nada, parece que no existieran hombres de bien, ni virtud política, más bien pareciera reflejarse la existencia de un principio de gobierno despótico, el cual según Montesquieu, "se corrompe sin cesar, porque ya lleva la corrupción en su naturaleza".
Todos los gobiernos desde 1903 hasta la fecha han violado la independencia de los Organos del Estado, pero algunos lo hicieron estando más cerca de los intereses populares que otros. Ningún partido político (ni de antes de 1968 ni de ahora), ha estado exento de ese abuso de poder, lo que hace pensar en la necesidad de revisar hasta dónde es necesaria una verdadera reforma política del Estado, en atención a los intereses de las mayorías y no al estilo neoliberal, que ya probó ser absolutamente injusta.
La pregunta que surge de toda la crisis descrita y de los acontecimientos político-sociales ocurridos en los últimos 12 meses es: ¿A cuáles intereses han respondido las actuaciones de nuestros políticos, de gobierno y de oposición? ¿Cómo impedir hacer de la política una profesión en beneficio exclusivamente personal? Es importante revisarlo a la hora electoral, porque no es satánico ser político; lo satánico es vender el alma al diablo, como Fausto e invertir el objetivo de la política.
ayalaabogado@hotmail.com
Gandhi dijo: "Lo más atroz de lo malo de la gente mala es el silencio de la gente buena". No podemos quedarnos callarnos y seguir viendo cómo se hacen mal las cosas, cómo hay quienes se lucran a costa de la inseguridad e insalubridad de las instalaciones; pero mientras no haya argumento legal que sustente la labor de los guardavidas seguirá Panamá con sus aguas inseguras.
(*) Presidente Ejecutivo, Asociación de Guardavidas de Panamá.
En 2005 se creó la Comisión del Pacto de Estado por la Justicia, que concluyó en recomendaciones que no han sido puestas en ejecución hasta la fecha, con el consecuente perjuicio para los usuarios del sistema de justicia, al que se le endilgan responsabilidades propias y ajenas. Por eso es evidente que el cambio de la Ley Orgánica de la PTJ no obedece al afán de mejorar la justicia. La Presidenta de la Corte Suprema ha sugerido una intromisión del Ejecutivo en ese Organo estatal, evidenciando pugnas por espacios de poder, propios de gobiernos autocráticos y despóticos.
Si a la crisis desatada le sumamos la falta de atención a un cúmulo de justas reclamaciones de los trabajadores; el manejo férreamente centralizado del poder político por parte de las autoridades nacionales; las respuestas a regañadientes a algunos sectores de la población; la total ausencia de promoción de organización de las comunidades; y las respuestas cosméticas a los cuestionamientos de la sociedad civil organizada, podríamos concluir con Frei Betto que se puede estar produciendo la inversión de la política, en donde se ha absolutizado la voluntad del gobernante en vez de la de los gobernados. "En política sucede la inversión cuando la voluntad del gobernante y/o de su partido se vuelve paradigma, y no la de los gobernados", ha expresado el insigne autor mencionado. "La vocación se transmuta en profesión. El partido en mera máquina electorera. Se fetichiza la política y se corrompe la subjetividad del político. Fetichismo deriva de fetiche, ídolo hecho por manos humanas. Es sinónimo de idolatría. En política fetichismo es la absolutización de la voluntad del político".
En ese punto, se olvida que los políticos son servidores públicos, que tienen el encargo de administrar el Estado, por mandato del pueblo y que deben hacerlo de acuerdo a los intereses de las mayorías, eliminando las causas de la desigualdad y la inequidad social. No pueden olvidar que ese es el objetivo de gobernar y no el hacer de la política una forma de vida para enriquecerse. Sin embargo ocurre a menudo que quien se inicia en política como un militante para cambiar el status quo, termina siendo cambiado por el sistema y olvida sus orígenes.
"El pueblo, el pobre, el oprimido le parecen incómodas abstracciones. Incluso siente cierto malestar cuando alguien intenta hacerle reflejar su rostro en el espejo del pasado. Como Fausto, vendió su alma al demonio. Apegado al poder, sus ambiciones personales pasan a tener mayor relevancia que el servicio a quien le confirió el mandato", insiste Betto.
El barón de Montesquieu escribió en su obra "El espíritu de las Leyes" que "virtud política" es el amor a la patria y a la igualdad y que en política "hombre de bien" es el que obra por amor y respeto a las leyes de su país.
De acuerdo a lo descrito y la lucha por espacios de poderes, en donde ni la ley ni los intereses del pueblo cuentan para nada, parece que no existieran hombres de bien, ni virtud política, más bien pareciera reflejarse la existencia de un principio de gobierno despótico, el cual según Montesquieu, "se corrompe sin cesar, porque ya lleva la corrupción en su naturaleza".
Todos los gobiernos desde 1903 hasta la fecha han violado la independencia de los Organos del Estado, pero algunos lo hicieron estando más cerca de los intereses populares que otros. Ningún partido político (ni de antes de 1968 ni de ahora), ha estado exento de ese abuso de poder, lo que hace pensar en la necesidad de revisar hasta dónde es necesaria una verdadera reforma política del Estado, en atención a los intereses de las mayorías y no al estilo neoliberal, que ya probó ser absolutamente injusta.
La pregunta que surge de toda la crisis descrita y de los acontecimientos político-sociales ocurridos en los últimos 12 meses es: ¿A cuáles intereses han respondido las actuaciones de nuestros políticos, de gobierno y de oposición? ¿Cómo impedir hacer de la política una profesión en beneficio exclusivamente personal? Es importante revisarlo a la hora electoral, porque no es satánico ser político; lo satánico es vender el alma al diablo, como Fausto e invertir el objetivo de la política.
ayalaabogado@hotmail.com
Gandhi dijo: "Lo más atroz de lo malo de la gente mala es el silencio de la gente buena". No podemos quedarnos callarnos y seguir viendo cómo se hacen mal las cosas, cómo hay quienes se lucran a costa de la inseguridad e insalubridad de las instalaciones; pero mientras no haya argumento legal que sustente la labor de los guardavidas seguirá Panamá con sus aguas inseguras.
(*) Presidente Ejecutivo, Asociación de Guardavidas de Panamá.