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Política profana


En época de elecciones ni la Iglesia, ni los cultos religiosos escapan al objetivo polìtico. En algunos casos la política ha logrado hacer alianza directa con la religión. Ahora caminan juntas. Prueba de ello es que uno de sus líderes, el pastor del Templo Tabernáculo de la Fe, Manuel Ruiz, está participando en la contienda electoral con miras a ser legislador por el circuito 8-9, apoyado por el MOLIRENA.
Otra muestra del angosto camino que separa en estos días a los templos de la política es la reciente visita de tres candidatos presidenciales, cuatro candidatos a las vicepresidencias y dos de los candidatos a alcalde de Panamá a una iglesia evangélica para participar de un culto.
El hecho mereció múltiples comentarios. El Dr. Ricardo Arias Calderón en su columna de opinión en El Panamá América del 5 de febrero calificó el espectáculo, como ofensivo, "por la crudeza con la que se hizo propaganda política para candidatos específicos; por la crudeza con la que se solicitaron contribuciones de dinero, después de bendecir las carteras de los presentes mientras se prometía que el dinero se reproduciría por sí sólo, y por la crudeza con la que se anunciaba que Dios le hablaba a uno de los pastores mientras éste se contorsionaba y emitía sonidos guturales y palabras en inglés".
El debate está planteado, muchas voces se han levantado a favor y en contra. Una de ellas es la del padre Néstor Jaén, quien opina que la religión y la política deben dialogar. "La política debe pedir luz a la religión y la religión pedir a la política que le ayude a poner en práctica lo que dice la fe. La religión predica la justicia, la paz social, la igualdad, la fraternidad, lo que debería realizar la política a través de las leyes". La experiencia, dice Jaén, es que cuando la iglesia se mueve dentro del poder la experiencia no ha sido positiva.
¿Y qué tiene que decir el propio Ruiz?, Como pastor evangélico por 35 años está convencido de que la Constitución le da el derecho de servir a su país y eso es lo que se propone. "Quiero hacer una "revolución social" en la Asamblea Legislativa".
Cita además el caso de Colombia, los países centroamericanos y Estados Unidos, donde una persona puede ser pastor cristiano y diputado, pero en Panamá existe una "especie de inmadurez política que debe ser superada".
Sin embargo, el abogado constitucionalista Humberto Ricord no está de acuerdo. Su negativa la centra en el contenido del artículo 42 de la Constitución Política de la República que establece que los ministros de los cultos religiosos, además de las funciones inherentes a su misión, sólo podrán ejercer los cargos públicos que se relacionen con la asistencia social, la educación o la investigación científica.
Pero, Ricord va más allá. Solicita a quienes mezclan o están por hacerlo, ambos asuntos, "que no vayan a hacer como los magistrados de la Corte Suprema que forman parte de un partido político y cuando tienen el puesto renuncian al partido". Simple y sencillamente, asegura, si los religiosos se desempeñan en un cargo público "estarían violando la Constitución".
Ahora Manuel Ruiz puede estar tranquilo. Tiempo atrás su postulación levantó una polvareda que casi le impide entrar al ruedo político.
La objeción se basó en el Artículo 42 de la Constitución Política de Panamá que señala que "los ministros de cultos religiosos, además de las funciones inherentes a su misión, sólo podrán ejercer los cargos públicos que se relacionen con la asistencia social, la educación o la investigación científica".
Sin embargo, el departamento de Asesoría Legal del Tribunal Electoral en la nota 21 TAL04 del 30 de enero de 2004, enviada a Víctor Benavides, secretario general de la Procuraduría de la Administración, señaló que no había impedimento alguno para que los ministros y líderes religiosos se postulen a cargos de elección popular, pero en caso de ganar los comicios, deberán renunciar a su puesto al frente de su comunidad religiosa.
Para el abogado constitucionalista, Silvio Guerra, el Artículo 42 se refiere de modo exclusivo a sacerdotes y obispos de la Iglesia Católica, ya que desde 1904 se reconoce que esta religión es profesada por la mayoría de los panameños.
Guerra explica que esta norma constitucional, en su sentido sistemático, histórico y lógico, busca tutelar la fe católica y no a las religiones protestantes.
El Dr. Guerra calificó como correcta la interpretación del Tribunal Electoral en el caso del reverendo Ruiz. Pero rechaza la posibilidad de que el pastor abandone su labor religiosa de ganar el escaño en la Asamblea Legislativa. Siempre y cuando no desatienda ninguno de los dos cargos puede seguir en ellos.
El editorial de El Panamá América del jueves 5 de febrero pasado manifestó que aun cuando Ruiz no ocupe su curul, tendrá la fuerza de un voto legislativo a través de sus suplentes y podrá aprovechar esa fuerza política, muchas veces decisiva, en una asamblea con mayorías parlamentarias estrechas.

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