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Política y doble moral


Actuar contra un ex presidente, independientemente de las formas que adopte el proceso, envía un claro mensaje a la sociedad: nadie está por encima de la ley, y nadie, por muy encumbrado que esté, es intocable. Es un poco lo que ha pasado en Costa Rica. Por muchos años, el sistema presidencialista que impera en América Latina se ha parecido a cierto tipo de monarquía, ha robustecido el ego de los elegidos y categorizado a los asociados entre ciudadanos de primera y segunda categoría. Hasta allí el mensaje positivo de lo actuado recientemente por el Ministerio Público, y que de hecho sienta un precedente. Claro que llama la atención la diferencia entre la prontitud con que se ha actuado en el reciente caso y la dilatada gestión respecto al caso CEMIS, que por más de un lustro ha tenido en tensión a la opinión pública. Por qué la rapidez en un caso y la lentitud en otro. Tampoco es válido aplicar la ley contra el opositor político y justificar al copartidario. A menudo se da el caso de que miembros de un mismo partido conocen las irregularidades en que han incurrido sus copartidarios y no sólo la justifican, sino que las ocultan.

101 años de Panamá América

 
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