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Política y negocios: La carretera Boquete-Cerro Punta


Desde hace meses se viene librando una lucha tenaz y sin cuartel entre el gobierno y los grupos ambientalistas y cívicos de la provincia de Chiriquí, debido a la decisión política del Gobierno Nacional de construir una carretera en un remoto trozo de lo que queda de selva en el Parque Nacional del Volcán Barú. Es una moderna versión de la lucha entre David y Goliat, entre la razón y la oscuridad, entre los hombres y mujeres libres de este país y los mercaderes que administran los bienes del estado, una pugna entre la ilustración y la codicia.
Los intentos de construir esta vía llevan cerca de tres décadas. Durante el régimen militar del General Torrijos se contempló la posibilidad de construir la carretera y se desechó por impráctica e innecesaria. Durante la administración del presidente Endara, el MOP de ese entonces, el Ing. Alfredo Arias, propietario de tierras en el sector, intentó construir de hecho la vía y la protesta ciudadana detuvo el paso de los tractores. Ahora el ministro Quirós adjudica por la vía directa el proyecto carretero a la empresa Constructora Urbana S.A. del Ing. Rogelio Alemán.
La urgencia notoria aducida por el gobierno para obviar los requisitos de la Ley 56 de Contratación Pública y eliminar la licitación es la cercanía de las elecciones nacionales. Es costumbre de todos los gobiernos que se someten a elecciones periódicamente, en todos los países, poner la pesada mano del Estado a favor de sus candidatos con un repunte de trabajos en las áreas de las obras públicas. Es una situación que bordea la zona gris donde se mezclan los aspectos éticos, legales y morales que toca a la ciudadanía analizar.
El Parque Nacional del Volcán Barú fue creado en 1974. Es un sector que tiene infinidad de dueños con terrenos titulados en el Registro Público y hay, además, numerosas personas que reclaman derechos posesorios sobre esas tierras. La explicación de esto es simple, ya que la colonización de las tierras altas de Chiriquí distingue tres etapas fundamentales: la primera fue la inmigración masiva de europeos y norteamericanos que arribaron a Boquete en 1908 atraídos por el negocio cafetalero que impulsó la Panama Coffee Company. La segunda etapa fue la inmigración de agricultores centroeuropeos, yugoslavos, polacos, suizos, que se avecindaron en Hato de Volcán, Cerro Punta y Santa Clara de Renacimiento después de la Segunda Guerra Mundial, dedicados a la horticultura. La tercera ola estuvo compuesta de inmigrantes españoles y canarios que llegaron a Boquete en la década del "50 e introdujeron la tecnología del arado profundo en las labores agrícolas. Desde entonces estas tierras están ocupadas. Esto ha hecho que el Parque Nacional del Volcán Barú tenga muchos intereses creados de nuevos y antiguos dueños, ya que cada vez hay más gente comprando derechos posesorios en ese lugar.
La decisión política de construir la carretera por áreas de extrema fragilidad ecológica no es una decisión de Estado. Es una decisión del directorio provincial del Partido Arnulfista en Chiriquí. Los papeles en esta tragedia ecológica están repartidos: los voceros locales de esta depredación son el presidente del Partido Arnulfista en Chiriquí, Einar Fanovich, el gobernador de la provincia Miguel Fanovich y el legislador de Barú y presidente de la Comisión de Obras Públicas de la Asamblea Legislativa, Osmán Gómez.
El verdugo de los bosques primarios y de las fuentes de ríos que alimentan dos tercios de la provincia de Chiriquí lo será el Ing. Luis Fanovich, director provincial del MOP, quien le entregará el hacha y la motosierra a Rogelio Alemán, de CUSA. El amanuense que extenderá el acta de defunción al Sendero de los Quetzales y al sistema hidrológico de la provincia será Ricardo Anguizola de la ANAM por su posición sesgada a favor del proyecto y en contra de la naturaleza y de los derechos ambientales de los ciudadanos que él, por mandato de la Ley, está obligado a defender.
Veamos las connotaciones: El Estudio de Impacto Ambiental será pagado por Constructora Urbana. Este estudio de impacto ambiental es una herramienta para ejecutar el proyecto, no para detenerlo. Hay que partir de dos verdades: Que existe una base limitada de recursos naturales (bosques, ríos, agua, aire) y que la forma en que se utilice esa base de recursos determinará, en gran medida, cuánto podemos obtener de ella y por cuánto tiempo.
Todo, pues, se resume a un problema de tipo ético. La Ley 49 General del Ambiente obliga a implementar el desarrollo sostenible. ¿Por qué lo obviamos? Planteamos la misma pregunta que lanzó el Frente Santeño contra la minería en su lucha contra la mina de Cerro Quema: ¿Si las leyes no están para servir al hombre, de qué sirven éstas?
Los derechos ambientales son elementales. William T. Blackstone en un luminoso ensayo argumentó que la posesión de un entorno en el que se pueda vivir no es meramente una situación deseable, sino algo a lo que todo ser humano tiene derecho. Se tiene un derecho moral de algo cuando ese algo es indispensable para vivir una vida humana. Ese es el derecho moral que poseemos que es, a su vez, el derecho legal de preservar los bosques, los ríos y la calidad del aire entre Boquete y Cerro Punta. Es nuestro derecho.
Una enmienda al artículo 1 de la Constitución del Estado norteamericano de Pennsylvania quedó así: "La gente tiene derecho a disfrutar de aire limpio, agua pura y a la preservación de los valores escénicos naturales, históricos y estéticos del entorno. Los recursos naturales de Pennsylvania son propiedad común de todo el pueblo, incluidas las generaciones por venir. Como fideicomisaria de esos recursos, la comunidad los preservará y mantendrá para el beneficio de todas las personas." ¿Nos atreveríamos en Panamá a tanto?
¿Elevaríamos a rango constitucional el patrimonio ambiental de las venideras generaciones? Para eso ocuparíamos una Asamblea Legislativa digna de ese nombre y no la tenemos. ¿Se compagina el desarrollo con el ambiente? Una ciudad del estado de Pennsylvania, la ciudad de Filadelfia, posee un producto interno bruto, es decir la suma de todos los bienes y servicios producidos en un año, igual al de la República Argentina.
Surgen algunas preguntas éticas de estas reflexiones: ¿Tiene o no tiene la sociedad cafetalera Arkapal S.A., propiedad de la presidenta Moscoso, tierras en el Parque Nacional del Volcán Barú? ¿Es moralmente aceptable que el Ejecutivo impulse a tambor batiente este proyecto, cuando miembros prestantes del Ejecutivo y del Partido Arnulfista tienen intereses particulares en ese sector? ¿Es moralmente aceptable impulsar este proyecto polémico en un año pre-electoral?
La carretera entre Boquete y Cerro Punta no acepta la explosiva mezcla de política y negocios por la fragilidad ecológica del entorno.
La idea de comunicar a Boquete y Cerro Punta es buena. Lo errado es trazar la vía por bosques primarios y por la cabecera de los ríos. La Ruta Sur planteada como alternativa por los ambientalistas es una solución inteligente al problema. Partiendo de Alto Boquete comunicaría las comunidades de Palmira, Potrerillos, Rovira, Macano de Boquerón, Cuesta de Piedra, Volcán, Cerro Punta. Empujándola un poco más se conectarían las comunidades de El Santo de Bugaba, San Andrés, Bonita, Baitún, Caizan, Río Sereno, en una carretera de espectacular belleza escénica y paisajística que abriría a la producción agrícola comunidades abandonadas hace décadas por el Estado en cuanto a servicios básicos. Además se concluiría el circuito de circunvalación terrestre de la provincia de Chiriquí.
La respuesta del ministro Quirós a los cuestionamientos de los grupos ambientalistas en Chiriquí: " La carretera va", tiene el mismo tono que la que profirió el filisteo Goliat de Gad, en la llanura del Valle de Ela al sudoeste de Jerusalén hace más de dos mil años, al ver avanzar hacia él armado de una honda al pastor David: " ¿Soy acaso yo un perro para que me vengan con palos?"
La respuesta que la ciudadanía, ejerciendo el voto, le dará al Goliat del Estado en las elecciones de mayo, de persistir en esta devastación ambiental, será la misma que profirió desafiante David, mozalbete de la tribu de Judá, hijo de Isaí de Beth-lehem: " Te venceré, te cortaré la cabeza y daré tu cuerpo y el de los filisteos que te acompañan, a las aves de los cielos y a las bestias del campo. Así sabrá toda la tierra que existe un Dios en Israel".
Hay quienes tienden a pensar que es el mismo sistema desastroso de buses, pero cuando se ve cómo funciona, como en el caso de Bogotá, no tiene nada que ver con el actual sistema, aclaró Bennet.

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