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Políticas de prevención de accidentes


Con frecuencia vemos y oímos en los diferentes medios de comunicación social, el cese de vidas de hombres trabajadores del sector de la construcción dejando en luto a familias y en la orfandad a niños y niñas que deben afrontar una infancia difícil en medio de limitaciones materiales y carencias afectivas, siendo el accidentado, en muchos casos, el único proveedor del sustento del hogar. La mayoría de las veces, estas situaciones no pasan de ser noticia sensacionalista o de índole político, donde no se llega a deslindar responsabilidades o culpabilidad, viéndose como un accidente más que cobró una vida o impuso limitaciones a los trabajadores (as) involucrados(as).

Ese es un fenómeno que se presenta con frecuencia a nivel laboral en nuestro país y en el ámbito mundial se reporta una cifra alta de obreros que fallecen anualmente por accidentes laborales, siendo el sector de la construcción donde se registra la mayoría de los casos.

Las actitudes, tendencias o disposiciones psicológicas aprendidas que se requieren para la prevención de accidentes en el trabajo, deben ir ligadas a una política de prevención donde no se desvaloren los riesgos que a diario confronta todo(a) trabajador(a) .

Frente al fomento de un cambio de actitud de prevención de accidentes, se debe tener presente siempre, en serio, en todo momento y lugar, las medidas preventivas que deben manejar todos y cada uno de los que conforman el engranaje laboral de cada empresa, para que en un momento determinado, se minimicen los efectos que un accidente pueda acarrear con sus secuelas que pueden ser lesiones visibles o invisibles, leves o serias, con carácter transitorio o permanente, todas las cuales pueden llevar a la persona accidentada a la adquisición de una discapacidad que la limita en su funcionamiento o la restringe en su participación.

Es imprescindible no solo que todo (a) trabajador (a) sea previsto(a) del equipo necesario, sino que debe educársele para que conozca y valore su buen uso, así como el desarrollo de actitudes positivas que lo (a) lleve a la prevención de accidentes laborales. No se puede obviar tampoco la importancia de la concienciación sobre las consecuencias que un descuido o distracción, la desvalorización del riesgo, el no seguir indicaciones o el retar al futuro, al destino y/o a la muerte, pueden tener para la salud, integridad personal y conservación de la vida.

Se hace imperioso por parte de personal calificado, la supervisión continua del cumplimiento de las medidas de seguridad establecidas, por llevar implícito la disminución de riesgos de accidentes, las que deben responder a las políticas de prevención de cada empresa, así como a las normativas que rigen al respecto a nivel mundial.

Se hace necesario también la implementación de normas, reglas y legislaciones a nivel de las instituciones gubernamentales que les corresponda, con los correctivos y sanciones pertinentes a su violación, como una medida para salvaguardar vidas y limitar el incremento de personas que llegan a adquirir en porcentaje alto, una discapacidad laboral.

Con una cultura y política preventiva de accidentes, donde se ofrezca al trabajador(a), capacitación, información, formación y se valore la actitud positiva de prevención, se le estará equipando para que sea garante de su seguridad y la de otros.

Así, al tomarse las medidas que garantizan el buen desempeño y seguridad personal y grupal, se crean las condiciones para un ambiente de trabajo sano y seguro, disminuyéndose el porcentaje de accidentes o sucesos fatales que pueden ser previstos y evitados.

cledyvasquez@hotmail.com

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